El Periódico

CRÓNICA

Pasión por Gruberova

La soprano eslovaca enloquece al Liceu con un recital dedicado al 'lied'

CÉSAR LÓPEZ ROSELL
BARCELONA

Miércoles, 20 de noviembre del 2013

Más de tres décadas después de su debut en el Liceu, Edita Gruberova sigue levantando pasiones en el que es uno de sus feudos, junto a Viena y Múnich. La diva eslovaca, de 66 años, volvió a poner en pie el domingo a los fans que acudieron al Gran Teatre a rendirle su renovada admiración. Una lluvia de flores cayó sobre el escenario cuando terminó su recital dedicado a Schubert, Rachmaninov y Strauss, y la cita se prolongó 45 minutos más, que fue el tiempo invertido en interpretar cuatro propinas y corresponder a las incesantes aclamaciones.

INDUDABLE ESTILO / El lanzamiento de centenares de octavillas con la frase Gruberova i Liceu; sempre una festa, y la aparición en el proscenio de una enorme pancarta con un corazón, la imagen de la artista y la cita Edita, la regina sei solo tu, además de una fotografía ampliada colgada de un palco, fueron signos del fervor de sus seguidores. Y es que pocas veces se da una comunión tan intensa entre una artista que parece importada de otros tiempos y su público.

La diva abordó los lieder de Schubert con evidente dominio técnico, pero sin llegar a transmitir la emoción romántica y naturalista. Subió la intensidad interpretativa con Rachmaninov y, sobre todo, con las ocho canciones de Strauss, recreadas con indudable estilo. Pero hubo que esperar a los bises para que exhibiera su peculiar pirotecnia vocal. Después de interpretar un lied de Strauss, la soprano desató la locura con Villanelle, de Eva Dell'Acqua, y sus versiones de las arias Ombre légère de Dinorah, de Meyerbeer, y la O luce di quest'anima de Linda di Chamounix, de Donizetti. Gruberova en estado puro.

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