Ferran Monegal
Hemos elegido en casa, como imagen televisiva más tremenda y más interesante de la semana, ese instante de la serie Els Borja (TV-3), en que una humilde nodriza romana amamanta al papa Inocencio VIII, que estaba prácticamente agonizando. ¡Ah! Es un instante de una plasticidad bárbara. Corría el verano de 1492, finales de julio. En la corte papal romana las intrigas de las familias cardenalicias y obispales -los Borgia, los Medici, los Farnesio y sus correspondientes hijos bastardos investidos con rimbombantes títulos eclesiásticos- esperaban que el papa Inocencio VIII, gravemente enfermo, estirase de una vez la pata. Entre ellos, como lobos, se disputaban la tiara papal. El único que no deseaba que se muriese todavía era el cardenal Rodrigo Borgia. Fue el más listo de todos. El más astuto. Antes quería saber cómo había quedado el testamento del Papa. Temía que dejase en herencia deudas nada más. Y al ver que Inocencio agonizaba, contrató a una humilde nodriza, pero sana como una manzana, para que le diese el pecho al Papa y así poder aguantar unos cuantos días más. ¡Ah! La escena es de una hermosa monstruosidad. El decrépito Inocencio, moribundo en la cama, succionando patéticamente los pezones de la plebeya romana. Mi querido Bigas Luna, director de La teta y la luna, si ha visto este capítulo quizá habrá disfrutado. Parece que el tema tiene consistencia histórica. Se dice que, en efecto, este Papa combatía su enfermedad amamantándose con leche de nodrizas, y también con espeluznantes transfusiones de sangre de niños. No le sirvió de nada. Falleció pocos días después. Murió mamando. Y diciéndole a la abnegada servidora láctea: «Habrá un sitio para ti a mi lado... ¡En el cielo!». Hombre, en el cielo puede que esté la nodriza, sí. Pero este Papa, con la vida que llevó, cabe dudarlo.
Tú y yo somos tres.Por Ferran Monegal.
Información publicada en la página 86 de la sección de Televisión y Radio de la edición impresa del día 28 de septiembre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
COMPRAVENTA .- Los informativos de La Sexta, y los de A-3, nos han comunicado que el próximo lunes la fusión -o sea, la compraventa- ya será oficial. Decía La Sexta: «Ambas cadenas aportan sus informativos, cada uno con su propio carácter y estilo». Decía Antena 3: «El grupo A-3 toma el control efectivo del 100% de La Sexta». ¡Ah! ¡Los matices! Siempre tan fundamentales. Aquí la nodriza es A-3. Una nodriza muy particular: alimenta a La Sexta, cadena moribunda económicamente hablando. Pero el premio no es la gloria celestial. Es la gloria terrenal. O sea, el reparto del pastel de la TDT.