Controversia en el Pallars Sobirà. Gran Nord, la comedia que TV-3 estrenó el pasado lunes, ha creado una fuerte polémica en Twitter y ha provocado encendidas discusiones en los bares y comercios de Rialp y Sort, los municipios de la zona del Vall d'Àssua y el Batlliu, que es la zona donde se sitúa esta producción y que ya fueron escenarios de la miniserie Les veus del Pamano. «Nos deja como tontos, no nos deja demasiado bien», aseguraba ayer una clienta de una panadería de Sort (Pallars Sobirà), local en el que otra persona quitaba hierro a las críticas a la producción de TV-3, justificando que es una serie «de risa».
Información publicada en la página 81 de la sección de Televisión y Radio de la edición impresa del día 09 de mayo de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Gran Nord, que comienza con el traslado al Pirineo de una exinspectora de los Mossos d'Esquadra degradada a agente, es, para muchos, una serie que muestra garrula a la gente de los pueblos. Recibió en Twiter casi tantos comentarios como en Sort, donde ayer, que fue día de mercado, ayudó a que la lengua se soltara en las barras de los bares. «Parece que se cachondeaban un poco de la gente del Pallars y también de los Mossos», se desahogaba un vecino en Cal Andreu de Rialp, aunque otro le replicó que era una comedia.
El alcalde de Sort, Llàtzer Sibis (CiU), tiene una visión positiva: destaca la promoción de las tierras pallaresas. «Es una comedia, no ofende, aunque es inevitable que exista el tonto del pueblo». Para él refleja bien el giro lingüístico, el pallarés.
Es una opinión no compartida. «#GranNord una ofensa al pallarés y a la gente que somos de pueblo. ¿Quién se han pensado que somos nosotros?» (...). «¿No haréis nunca una serie digna en tierras leridanas @tv3cat? (...). «No nos gusta #GranNord». Estos son algunos de los tuiteos que saltaron tras emitirse la serie en la conocida red social.
Para Víctor Solanés, propietario de un taller mecánico de automóviles en Sort, la serie tendría que mejorar el pallarés. Pero al tiempo reconoce que le ha gustado y que se ha reído: «No le doy importancia a la visión de la gente, es divertida». Y lo dice con experiencia. El lunes repetía: Ya había visto el primer capítulo en el preestreno de su pueblo.
Halagos llegan también desde el sector turístico. «La visión del paisaje es fantástica, es una buena promoción», explica Antònia Gabriel, propietaria del alojamiento rural Casa Bartomico, de Alins, a quien le sorprendió la escena de la piel de oso: «No tenemos osos por aquí».
Hasta el cura de Sort, Antoni Elvira, dice que pasó un buen rato. Y, por ser comedia, no ve en la producción ninguna burla a la gente del Nord.