Ferran Monegal
Celebra ahora la tele, fundamentalmente la pública (TV-3 y BTV), los 20 años de aquellos gloriosos Juegos Olímpicos de Barcelona. Se nota una hermosa delectación, una delicada y complaciente forma de acariciar ese recuerdo. Hombre, la verdad es que aquellos juegos no salieron mal precisamente. Fueron un éxito, con todos los matices que se puedan incluir en esta palabra. A mí me ha gustado particularmente una foto que ha rescatado Pitu Abril en su serie Barcelona 92: 16 díes per recordar que está emitiendo BTV cada semana. Es una foto en blanco y negro. Se ve una humilde barca, la barquita Mare nostrum, y sobre ella seis marineritos de lujo fraternalmente apretujados: Samaranch, Pujol, Maragall, Serra, Abad y Ferrer Salat. ¡Ah! Qué estampa. No descubro nada señalando esta instantánea. La foto es bien conocida. Fue ampliamente difundida por los medios. Pero verla de nuevo ahora en la tele, 20 años después, me ha producido una sensación fantástica. Resulta que están todos en la barca, remando, y lo maravilloso del caso es que los seis reman en la misma dirección. ¡Ahhh! Revisada, revisionada la foto con la mirada de hoy en día, resulta de una rareza colosal. En este trabajo para BTV, Pitu Abril ha entrevistado ahora a Narcís Serra para que recordase precisamente ese instante de los seis en la barca. Y evocando aquella forma de remar, todos a una, Serra advirtió: «Es la foto de la cooperación de esfuerzos. Esta foto representa lo que se hizo: saber colaborar». O sea que la barquita Mare nostrum representa hoy en día algo insólito. Una actitud lamentablemente perdida.Una extravagancia. Así nos va.
Información publicada en la página 78 de la sección de Televisión y Radio de la edición impresa del día 22 de julio de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
ROCCO SIFFREDI .- Para inaugurar la temporada Operación cuerpazo, certamen que viene celebrando el Deluxe (T-5) todos los veranos, cuando el calor aprieta y la carne brinca tórrida y recalentada, han invitado al acreditado actor porno Rocco Siffredi, una verdadera celebridad mundial en este arte. Después de 1.300 películas de heroico protagonismo peneal creíamos que el pobre Rocco debía de estar para el arrastre, pero apareció con un aspecto bárbaro. Lo que más nos ha gustado en casa es que está en contra de los estimulantes. Decía, enfadado: «Ahora los actores jóvenes, de 20 años, toman Viagra de manera sistemática». Estamos de acuerdo: el boy porno que practica el dopaje es un tramposo. Un impostor. Queda como lo que és: una birria de semental.