Convenciendo y arrasando. Así ha iniciado Jordi Évole su nueva temporada de Salvados (La Sexta). Bajo el título Ciudadano Klínex ha realizado una tournée francamente nutritiva con diferentes criaturas situadas en distintos paisajes -desde Basilea hasta La Zubia de Granada; desde Gijón hasta el claustro de la Universidad de Córdoba-, y con ellos ha practicado el arte de conversar y, sobre todo, de escuchar. Tema de reflexión: ¿por qué nos están machacando, estrujando, como una servilleta de papel, en lugar de tratarnos como a seres humanos? Han sido encuentros en los que ha aflorado la valentía y el coraje. A Papitu, nuestro canario flauta, le ha entusiasmado ese instante en La Zubia, cuando Évole se puso al pairo de un manifestante andaluz, un joven apacible y reposado que iba con la bandera del SAT, y sintetizó con un ejemplo sencillo y luminoso lo que están haciendo Rajoy y su Gobierno: «Imagínate que me presento a presidente del Barça, prometo que ficharé a los mejores jugadores, me votan en masa, y lo primero que hago es vender Messi al Real Madrid. Los socios no esperarían cuatro años a echarme, ¡me echarían de inmediato!» Clarísima parábola. Nítido mensaje. La democracia secuestrada. Papitu aplaudía, emocionado, aquella luminosa denuncia sobre la marcha. A mí me subyugó otro instante. Ese encuentro con Anguita en el claustro de la Universidad de Córdoba. Decía aquel que fue llamado El Califa por la derecha rancia: «La transición fue una transacción. Un apañito para que el poder económico del franquismo siguiera mandando. El debate es ellos o nosotros. Los de los recortes... frente a los recortados. Ese es el duelo». Y nada más decir «el duelo», se escuchó de pronto tañer una campana. ¡Ahh! Aguzó el oído Anguita. Se detuvo. Y advirtió en tono inquietante: «Mira Jordi, ¡tocan a muertos!» En realidad, tocaban las siete de la tarde, pero Anguita consiguió un golpe de disfrutable retranca.
LA SEXTA
Información publicada en la página 58 de la sección de Televisión y Radio de la edición impresa del día 18 de septiembre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Para los que creen que la política es un arte envenenado habrán gozado con Álvarez-Cascos. Sobre todo cuando dijo: «Aznar fue un político de talla euro», añadiendo con desdén: «Rajoy y Zapatero son talla peseta». Notable perdigonada. Si eso dice Álvarez-Cascos en público, asusta pensar lo que dirá su maestro Aznar en la intimidad.
Esta ha sido también la virtud de Évole y de su Salvados: múltiples lecturas, diversas profundidades.