Ferran Monegal
Se preguntaban este fin de semana en el Deluxe (Tele 5) si la infanta Cristina y la tonadillera Isabel Pantoja estaban siendo tratadas por igual ante la justicia. Y nos dijeron que iban a discutir ampliamente el tema. Hombre, el debate que montaron -con las criaturas cotillas habituales del programa- fue de menor cuantía, pero la pregunta era oportuna. Hace unos días se emitieron en Espejo publico (A-3 TV) aquellas explosivas declaraciones de la tonadillera en las que, entre otras cosas, se quejaba de cómo la habían tratado a ella. O sea, y resumiendo lo esencial de su queja: «A mí me detuvieron y pasé una noche en el calabozo, mientras a Urdangarin le dieron dos meses para declarar. Yo soy como la Infanta, pero con la diferencia de que no tengo con nadie una sociedad al 50%». Es decir, ahí va eso y que cada palo aguante su vela. En efecto, el agravio comparativo parece evidente, lo cual permitiría un debate que elevase la anécdota a categoría. Es decir, la igualdad de los ciudadanos ante la ley o, dicho de otro modo, el persistente enquistamiento en la sociedad española de una casta de privilegiados, una raza de seres inmunes a todo, una tribu que se va ampliando con nuevos aristócratas que van surgiendo, miembros del club de la impunidad, la desvergüenza y hasta la delincuencia. Lamento que tema tan importante haya sido manejado al vaivén del cotilleo.
Información publicada en la página 78 de la sección de Televisión y Radio de la edición impresa del día 03 de junio de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
EL 'J'ACCUSE' DE BARBERÀ.- Más nítida, más clara, más útil, ha sido la denuncia que Jaume Barberà expresó esta semana al comenzar su Singulars en El 33. Sin disimular su indignación, advirtió: «Bankia, la gran caja de Aznar, de Esperanza Aguirre, de Ruiz-Gallardón, de Zaplana, de Camps, de José Luis Oliva, de Miguel Blesa, de Rodrigo Rato..., es decir, la gran caja del Partido Popular puro y duro, ha sido nacionalizada. A cada uno de nosotros nos costará 1.352 euros. Es decir, la España de la fatxendería va a ser salvada con el dinero de todos. Y el PP se niega a investigar. Nosotros no somos los culpables: los culpables son los gestores y los políticos que lo permitieron». ¡Ahh! La indignación de Barberà no es un arrebato, ni un calentón que le haya sobrevenido de pronto. Es la expresión de una ira generalizada. Ayer noche hasta en Informe semanal (TVE-1) abordaron el escandaloso tema Bankia. Y allí escuchamos las voces airadas de los que se resisten a ser esquilmados y tratados como imbéciles.