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tú y yo somos tres

La clase divina

Martes, 25 de diciembre del 2012

Una vez retratados los Hijos de papá (Cuatro) en su debut televisivo, en la segunda entrega se constata que es inútil seguir con estos zánganos: los gandules no quieren redimirse. Pongamos el caso del joven Brandock, de 19 años, de Ibiza. Decía: «La única clase social con la que me identifico es con la clase divina. Yo lo último que haría sería envejecer», y nos enseñaba cómo rellena las horas del día: baño en la piscina con botella de champán en ristre, paseo por tiendas para gastos prácticamente infinitos, visita al centro de relax para que le hagan un masaje con arcilla y oro líquido, y así todo el día, brujuleando a la deriva del lujo más ostentoso y de la holgazanería más absoluta. Lo más patético es que el programa pretenda hacernos creer que la finalidad es redimirles, reconducirles, llevarles hacia otro camino. Y lo más canalla es ese número que montaron a costa de un humilde albañil, inmigrante, colombiano, que estaba haciendo unos remiendos en una fachada. Le colocaron al holgazán Brandock a su lado, a ver si aprendía el oficio. Lo único que vimos fue una hiriente mascarada, un Brandock, con cara de asco, a punto de vómito solo de pensar que tenía que coger con sus manos un saquito de cemento. Infame coartada la de este programa. Miserable show. Abyecta trampa. Ni los dorados zánganos quieren redimirse, ni los diseñadores de Hijos de papá sirven a otra cosa que no sea a la falta de escrúpulos.

OTRA CANALLADA: ESABE .- Ha intentado Merceditas Milá (Diario de..., Cuatro) pillar al propietario de Esabe, Prados del Pino, pero solo ha encontrado empleados manifestándose frente a las oficinas de esta empresa. Empleados que no cobran desde abril. Algunos ya han sido desahuciados de su casa por no poder atender la hipoteca. Otro de los empleados, José Reina, se suicidó hace un mes y medio en Sevilla. Y Prados del Pino está en paradero desconocido, seguramente disfrutando en algún paraíso de los 30 millones de euros que defraudó a la Seguridad Social, y de las nóminas que sus empleados no han recibido. Esta es la España que triunfa. La clase divina que decía el zángano Brandock. En los informativos televisivos coexisten cada día noticias de depredadores divinos, junto a infinidad de humanos que se arrastran esquilmados y robados. La tele les clasifica como víctimas. Este año no les voy a desear felices Navidades. Espero ser comprendido.

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