Desde 1970 la gallina Caponata ha hecho varias visitas a la Casa Blanca. Allí Pat Nixon consideró inapropiado que el popular personaje de Barrio Sésamo le pusiera su ala amarilla sobre el hombro. Betty Ford se fundió en un abrazo. Hillary Clinton y Michelle Obama patrocinaron con ella la comida sana. Y Barbara Bush fue dejando atrás a toda una fila de dignatarios para saludar «a una vieja amiga». Si Mitt y Ann Romney llegan al 1.600 de la Avenida Pensilvania, está por ver que la historia de amor se repita.
Información publicada en la página 61 de la sección de Televisión y Radio de la edición impresa del día 06 de octubre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
El miércoles, en el primer debate presidencial con Barack Obama, el candidato republicano le dijo al moderador, Jim Lehrer: «Lo siento Jim, voy a acabar con el subsidio a la PBS», la tele pública donde Lehrer presenta un noticiario y desde hace 43 años tiene su hogar Barrio Sésamo. «Me gusta PBS, amo a Caponata, me gustas tú, pero no voy a seguir gastando dinero en cosas para tomar prestado dinero de China».
El comentario incendió inmediatamente las redes sociales y varias cuentas creadas con el nombre en inglés de Caponata, Big Bird, amasaron miles de seguidores. Y los datos pronto mostraron lo errado del tiro de Romney: la Corporación para las Retransmisiones Públicas (CPB por sus siglas en inglés) y que distribuye los fondos públicos entre las estaciones locales, recibe este año 444 millones de dólares. El 0.012% del presupuesto nacional.
No es de extrañar que al día siguiente Obama hiciera sangre: «Gracias a Dios alguien se ha puesto firme con Caponata -dijo en un mitin el jueves-. Ya era hora. No sabíamos que era el responsable del déficit federal».
El ataque de Romney sigue una ya vieja línea de disparos de los conservadores a la CPB, que también reparte fondos entre las estaciones de la radio pública, y a la que acusan de parcialidad progresista. Aunque el 70% de los estadounidenses se oponen a retirarle la subvención, ya en 1995 Newt Gingrich pidió cortar los subsidios y el año pasado la Cámara Baja del Congreso controlada por los republicanos llegó a pasar una ley que por primera vez eliminaba la financiación (la norma luego murió en el Senado). En los últimos años, además, personalidades conservadoras se han metido en sonadas polémicas por acusar a uno de los personajes de Los telettubies de ser gay o por criticar que Barrio Sésamo introdujera un personaje para educar a los niños sobre la pobreza.
Al ataque de Romney ante los 67,2 millones de espectadores que siguieron el debate le contestó PBS con un duro comunicado. «El gobernador no entiende el valor que da el espectador a la televisión pública y la excepcional rentabilidad de las inversiones que el sistema da a nuestra nación».La presidenta y consejera delegada, Pau Kerger, también respondió a Romney: «Con los enormes problemas que enfrenta el país el hecho de que seamos foco se me hace increíble (...). Somos el mayor aula de EEUU -insistió-. Casi todo el mundo tiene una tele y somos capaces de llevar a niños de todo el país no solo programas que pueden disfrutar sino programas que les ayudan a prepararse para la escuela».