Ferran Monegal
Ocurre poquísimas veces, pero esta semana Samanta Villar ha encontrado a alguien todavía mas friki que ella (Conexión Samanta, Cuatro). Es el caso de Sonia, criatura conocida como la Barbie de Talavera. Todo su entorno existencial -vestidos, zapatos, cama, cocina, sartenes, baño, paredes, tapicería del coche, etcétera- todo, absolutamente todo, es de color rosa. Su vida es una reproducción exacta de la famosa y despampanante rubia de las industrias Mattel. Ella misma es un calco de esa muñeca. O sea, que Sonia es una Barbiemaníaca de primera. El ejercicio de Samanta alrededor de ella ha sido aleccionador. Se ha visto superada por Sonia en todos los terrenos. Le decía Sonia, instruyéndola en el arte del frikismo posturista, mientras le mostraba unos zapatos tremendos, mitad pedestal, mitad plataforma: «Todo esto es muy choni, pero me gusta. Te voy a dar un consejo: los zapatos, si no duelen, no sientan bien. Es muy importante que los zapatos hagan daño». Y Samanta flipaba sin saber que responder. O sea, que Sonia ha dejado a Samanta sin palabras, cosa que tiene mérito. ¡Ah! Tanto que le gusta a la señora Villar erigirse en protagonista y artista de las historias que enseña, y resulta que esta vez no le ha quedado más remedio que chupar rueda en Talavera.
El billete de Ferran Monegal
Información publicada en la página 70 de la sección de Televisión y Radio de la edición impresa del día 30 de octubre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
OVEJAS.- El ejercicio de Évole de esta semana (Salvados, La Sexta) ha sido también un canto a la rareza: nos ha enseñado la importancia de ser desobedientes. La desobediencia civil, frente a las tropelías del poder, puede llegar a ser un arma poderosa. Le decía el periodista Ignacio Ramonet: «Lo legal a veces puede ser totalmente ilegítimo. Por ejemplo: hubo un tiempo en que la esclavitud era legal». Efectivamente. Una cosa son las leyes que aprueba puntualmente un Parlamente dominado por el rodillo de un partido en mayoría, y otra el sentido de justicia, que es una categoría superior. De este programa nos ha gustado mucho la presentación. Aparece un rebaño de ovejas. Caminan obedientes y cautivas en la dirección que les marca el perro de un pastor. De pronto una oveja decide caminar por su cuenta. Se aparta del sumiso entorno. Comienza su camino en otra dirección. Y el perro, y el pastor, descolocados ante semejante rebeldía, se enfurecen. ¡Ahh! La metáfora es luminosa: no les preocupa la oveja, les preocupa que el rebaño entero siga el ejemplo y comiencen a caminar por su cuenta.