Ferran Monegal
Un nudo en la garganta, el corazón oprimido, y un golpe en el alma, es lo que nos ha sobrevenido en casa viendo el nuevo trabajo del reportero David Beriaín en las minas de coltán del Congo (R.E.C. repoteros Cuatro). Explotación hasta límites escalofriantes, miseria inenarrable, niños esclavos, adultos con una esperanza de vida de 40 años como máximo... y codicia y corrupción a todos los niveles y por todas partes. Todos en busca del coltán, mineral del que se extrae el niobio y el tántalo, elementos estratégicos y básicos para la fabricación de las actuales tecnologías de telefonía móvil, videojuegos, armas inteligentes, implantes médicos, industria aeroespacial, y ordenadores, o sea, instrumentos como este mismo PC con el que estoy escribiendo estas palabras. Decía Jon Sistiaga, se preguntaba en voz alta, cuando nos presentaba el impresionante trabajo de su compañero Beriaín: «¿Hasta qué punto nuestro progreso se está pagando con sangre congoleña?». Efectivamente, vistas las condiciones de trabajo de la mina de Bisié, zona de Walikale, la tragedia de los mineros chilenos nos parece hasta suave. Es importante que la televisión, como instrumento de comunicación de masas, como elemento omnipresente en nuestras casas, nos acerque esas partes del mundo a las que no queremos mirar. Que nos conciencie de que cada vez que encendemos uno de estos aparatos fantásticos que tenemos en nuestros hogares, lo hacemos gracias a que miles de esclavos se han desangrado para que nosotros vayamos progresando. Ahora que se ha materializado la compra de Cuatro por parte de Tele 5 me pregunto qué va a pasar con el equipo de reporteros de Sistiaga. Ya sabemos cual es el ideario de la tele-contenedor: si hay que viajar, los únicos viajes que interesan son a la finca jesulina de Ambiciones, o a los paraísos malayos de Cantora o a Mi gitana. Pasando naturalmente por el nuevo chalet de Belén Esteban en Paracuellos, epicentro mundial de un modo de hacer televisión que olvida, desprecia, se evade, que pueden emitir gracias a una concesión que les ha proporcionado el Estado. Contó precisamente Belén, en el Sálvame deluxe de la madrugada de ayer, que está muy contenta porque la han llamado de la Zarzuela, de parte de los Príncipes, agradeciéndole los zapatos que le mandó a Letizia hace unas semanas como regalo personal. ¡Ah! tome nota Sistiaga: a partir de ahora, dedique sus reporteros a los reportajes de zapatos.
Progresamos chupando sangre. Artículo de Ferran Monegal. Cuatro
Información publicada en la página 70 de la sección de Espectáculos de la edición impresa del día 31 de octubre de 2010 VER ARCHIVO (.PDF)
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