Nacho Para
Periodista
En el verano de la crisis, la televisión destaca por su crisis de ideas. No es algo nuevo. Es un proceso de deterioro que ya dura mucho tiempo. Cualquier idea que funciona en una cadena es copiada en masa por todas las demás. Los programas de viajeros, de callejeros, de casas de lujo, los informativos con chicas guapas y noticias insustanciales... Ahora nos anuncian que la gran novedad de la próxima temporada será la versión española de la serie Las chicas de oro, con José Luis Moreno al frente. El no va más. A lo mejor dentro de 20 años Moreno adapta House y Bones y nos las presenta como la apuesta de la temporada 2030-2031.
Información publicada en la página 46 de la sección de Espectáculos de la edición impresa del día 10 de agosto de 2010 VER ARCHIVO (.PDF)
La mayoría de los inventos televisivos que han quedado en la memoria colectiva son de la factoría Tele 5. Las Mama chicho, Crónicas marcianas, Gran hermano, Operación triunfo, Aquí hay tomate y Sálvame. En realidad, no deja de ser el mismo programa, una coctelera donde se agitan sentimientos viscerales: morbo, llanto, risa y cotilleo. Parece que el ser humano no puede ser entretenido con otra cosa que no sean los higadillos de pollo. Servidos de distintas formas, pero siempre higadillos.
Ideas para cambiar esto hay, pero los chicos de Muchachada nui, por ejemplo, se han ido de la televisión pública hartos de ser programados a deshora. Pronto veremos qué son capaces de hacer en Antena 3, si mantendrán su nivel de frescura y surrealismo manchego o bajarán el pistón para llevarse bien con la cuota de pantalla, con el share. Si Tip y Coll hubieran surgido ahora, difícilmente encontrarían un hueco en la tele. «Demasiado raros, demasiado intelectuales», diría chupando su puro el jefe de programación.
Lo que no hay son ganas de arriesgar. Y los dueños del negocio lo último que quieren es riesgo. Que arriesguen los periódicos, que esos sí que lo tienen crudo si no espabilan. La televisión es vaga. La gente enciende la tele y se traga lo que le echen, así que para qué inventar. El otro día, Juan Fernández hablaba aquí de los programas con chapoteo piscinero, fiesta nocturna y sandía playera pensados para los telespectadores que han de quedarse en casa.
Pues bien, en las playas de toda España, sobre todo en el sur y el Levante, la propia gente que veranea se sienta y se traga cada día esos programas de verano, creando un potente metalenguaje que amenaza con convertirse en un bucle explosivo, un big bang, un agujero negro que acabará engulléndonos a todos.
25/05/2012 Opinión
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