La nueva ley rusa de protección a los menores en internet ha entrado este lunes en vigor, entre críticas de observadores que consideran que es un intento de censurar la libertad de expresión.
El texto, aprobado el pasado sábado por el presidente ruso, Vladimir Putin, prevé la implantación de un registro federal que reglamenta la actividad de las webs que contengan informaciones prohibidas por la ley y obliga a sus propietarios a cerrarlas.
"La creación, la formación y la gestión de este registro las realiza un órgano del poder ejecutivo designado por el gobierno ruso", según el documento, que no aporta más explicaciones.
Aprobada a mediados de julio por la Duma (Parlamento ruso), la ley prevé el cierre de webs que difundan pornografía pedófila, promuevan el consumo de drogas y den consejos para suicidarse. Pero muchos observadores temen que se incluyan otras temáticas.
Putin ha reforzado el control sobre la sociedad civil rusa tras las protestas de la oposición pidiendo su cese con medidas represivas como la que equipara a las ONG con espías internacionales.