No es solo por el calor, ni por la sequía que castiga desde hace meses a casi toda Catalunya, ni por el viento del sur que previsiblemente empezará a soplar mañana, reduciendo a niveles mínimos la humedad ambiental. Ni tan siquiera es por la psicosis que pueda haber provocado el reciente fuego mortal del Alt Empordà... Si todo el sector forestal, si la Administración, los payeses y otros implicados se han movilizado es porque las condiciones son francamente favorables para que en los próximos días se desencadenen incendios forestales. «La situación es extraordinaria y el riesgo, extremo», aseguraba ayer Quico Rivera, agente mayor de incendios del Cos d'Agents Rurals de la Generalitat en la Catalunya central.
Información publicada en la página 2 de la sección de Tema del día de la edición impresa del día 08 de agosto de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
La polvareda que deja tras de sí el tractor de Ramon Duró certifica los temores del técnico de la Conselleria d'Agricultura, que supervisa las maniobras del agricultor en una finca cercana al núcleo urbano de Solsona. «Mala señal. Esto está demasiado seco», observa Rivera mientras el arado avanza removiendo la tierra hasta entonces cubierta de rastrojos. Duró, al volante, está labrando una franja de 200 metros de anchura para que, en caso de incendio, su campo sirva de cortafuegos. «A mí me toca arar cinco hectáreas y, aunque en esta época del año no es bueno tocar demasiado la tierra, creo que la situación lo justifica», explica el payés, voluntario de la agrupación de defensa forestal (ADF) Sòl Verd, a la que pertenecen unos 250 propietarios del Solsonès.
Como el de Duró, un millar de vehículos agrícolas trabajarán durante los próximos 15 días en Catalunya para habilitar 6.500 hectáreas de franjas cortafuegos, principalmente junto a carreteras y otras vías de comunicación, en una experiencia pionera que, de momento, se llevará a cabo en el Solsonès, Osona y el Berguedà. «También en algunos municipios limítrofes del Bages y Anoia», precisa Ermengol Riart, presidente de la ADF solsonense.
«Esto habría que tenerlo listo antes del 20 de agosto, que es cuando se espera que las condiciones meteorológicas empiecen a ser algo más favorables», dice Riart, que ha colaborado con los agentes rurales en el análisis de mapas, cartografías y el comportamiento de incendios anteriores para decidir dónde hay que abrir las franjas de protección. Los agricultores que contribuyan a la apertura de cortafuegos recibirán «una pequeña compensación económica», indica Rivera.
DISPOSITIVO AL COMPLETO / La movilización de los más de 1.000 payeses (que se activan por primera vez de forma coordinada y organizada en Catalunya) se suma a los casi 15.000 efectivos de las consejerías de Agricultura e Interior -bomberos, agentes rurales, mossos d'esquadra, ADF- que forman el dispositivo humano desplegado durante esta campaña forestal, la peor de la última década en cuanto a número de hectáreas quemadas. También colaboran técnicos de las diputaciones provinciales, con competencias en materia forestal y gestión del medio natural.
Además, se ha puesto en marcha un equipo de vigilancia aérea que desde ayer sobrevuela, de forma preventiva, las comarcas de mayor riesgo. Los esfuerzos se concentrarán en el área de Girona (Cerdanya, Garrotxa, Gironès y Pla de l'Estany), la Catalunya central y prácticamente todo el interior de Tarragona, además de la Noguera, las Garrigues y la Segarra. «Llevamos seis meses sin apenas precipitaciones en toda esa zona y el suelo está tremendamente seco», reitera el agente rural Rivera, visiblemente preocupado. Solo el Pirineo, sobre todo el área más occidental, se salva.
RESTRICCIONES / A los ciudadanos, la Conselleria d'Agricultura les pide que se abstengan de ir al bosque desde mañana, jueves, hasta al menos el próximo sábado, cuando se volverán a revisar las condiciones climatológicas y se decidirá si se mantienen o no las restricciones. Se ruega también evitar la circulación de vehículos a motor y usar maquinaria en zonas forestales, especialmente durante las horas de mayor insolación, es decir, entre las 13.00 y las 18.00 horas. «Y sobre todo, sobre todo, que no lancen colillas desde las ventanillas de los coches», enfatizó ayer una portavoz del departamento. «¡Ah! Y que llamen al 112 si detectan una columna de humo sospechosa o presencian cualquier comportamiento imprudente», agregó.
«No es solo porque la experiencia del Alt Empordà nos haga ser más precavidos. Es porque todos los pronósticos coinciden en que la situación es muy complicada», insistió la misma portavoz. Sea como fuere, lo cierto es que la memoria colectiva tiene aún muy frescas las imágenes del fuego de La Jonquera y sus devastadores efectos. Demasiado devastadores como para bajar la guardia.