"He testificado la verdad y la realidad de lo que he vivido. Me estoy jugando mi vida y la de mi familia. Esto no va a impedir que siga luchando para conseguir la vida que me arrebataron en su día". Esta ha sido la última palabra de Pedro Lozano, el narcotraficante arrepentido que puso al descubierto una de las mayores tramas de corrupción de guardias civiles descubiertas en Catalunya, en la que también se han visto implicados un policía y un periodista.
Los procesados por la trama de corrupción del puerto de Barcelona, durante el juicio, el pasado 11 de junio. RICARD CUGAT
El juicio contra la red presuntamente especializada en el robo de estupefacientes a traficantes de droga y la sustracción de un alijo en el puerto de Barcelona ha quedado este martes visto para sentencia, tras dos meses de sesiones. La tensión siempre ha estado presente. Hasta hoy mismo los procesados se han intercambiado miradas desafiantes e insultos.
Los 22 acusados, entre narcos y miembros de las fuerzas de seguridad del Estado, se enfrentan a penas de entre seis meses y 39 años de prisión, por pertenecer a esta supuesta trama corrupta. Según ha asegurado el presidente del tribunal, Pedro Martín, la sentencia estará lista para antes de agosto. El juez ha pedido comprensión: "Deben ustedes comprender que esto no es un tirón, sino una causa más compleja".
El testimonio de Lozano, que detalló en su día en el juzgado de Martorell el robo de alijos de droga e implicó a los guardia civiles en la trama (hay siete implicados), era uno de los más esperados. "Aquí se ha dado a entender que un buen día me levanté y dije: 'voy a inventarme una historia para intentar que me revisen la sentencia del furgón de Terrassa'", ha dicho. Esta sentencia se refiere a la condena que le impusó hace unos años la Audiencia de Barcelona, confirmada por el Tribunal Supremo, por el robo y asesinato de dos vigilantes de seguridad en un complejo comercial de Terrassa. "He dicho la verdad", ha repetido.
"Soy inocente". Esta frase ha sido la más utilizada por los acusados que han tomado la palabra. Algunos han ido más allá. "No he dado 3.000 euros a ningún policía, no he robado ningún contenedor con droga ni pertenezco a ninguna organización", ha asegurado uno de los narcos procesados.
El guardia civil Roberto de Prádena se ha defendido: "No entiendo porqué estamos aquí y espero que este tribunal sea justo". El también agente Antonio Saenz, el Tete, ha alegado: "Niego todos los delitos. Ha sido un calvario para mí y para mi familia". Y el policía Antonio Giménmz se ha lamentado: "No entiendo porqué se ha creído a ese señor (el arrepentido Lozano) condenado por el Supremo y no a mí, un inspector jefe". La palabra la tiene ahora la justicia.