Una datación de pinturas rupestres en 11 cuevas del norte de España, especialmente El Castillo (Cantabria), pero también la cercana Altamira y Tito Bustillo (Asturias), ha determinado que son tan antiguas, algunas de al menos 41.000 años, que posiblemente no fueron obra de humanos modernos, pues justo en esa época empezaban a colonizar la península Ibérica, sino de neandertales. «No podemos asegurarlo, pero que pudieran pintar es una hipótesis convincente», comenta uno de los autores del trabajo, Joao Zilhao, investigador ICREA de la Universitat de Barcelona (UB). Las 11 cuevas son conocidas desde hace décadas, pero las rudimentarias pinturas analizadas, que no son los famosos bisontes policromados, nunca se habían sometido a una datación.
Negativos de varias manos confeccionados con pintura roja, en la cueva de El Castillo, en Cantabria. Tienen al menos 37.300 años. PEDRO SAURA
Información publicada en la página 34 de la sección de cv Sociedad de la edición impresa del día 15 de junio de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Los resultados forman parte de un trabajo internacional encabezado por Alistair Pike, de la Universidad de Bristol (Reino Unido), que ha analizado 50 pinturas localizadas en 11 cuevas de Asturias y Cantabria, algunas de ellas reconocidas por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad. En el estudio, que anoche publicó la revista Science, han participado científicos británicos, españoles y portugueses.
MÁS QUE CHAUVET / El trabajo ha empleado un método para fechar las pinturas que no necesita contar con pigmentos orgánicos, uno de los grandes problemas de la tradicional sistema del carbono 14. La datación más antigua ha correspondido a unos discos pintados en la cueva de El Castillo que se remontan a por lo menos 40.800 años, lo que supone entre 5.000 y 10.000 años más que las pinturas de Chauvet, en Francia, consideradas hasta la fecha las pinturas rupestres más viejas de Europa. Un símbolo con forma de bastón en la cámara policromada de Altamira tiene al menos 35.600.
La evidencia más antigua de humanos modernos en el norte de España se remonta a 41.500 años atrás, explica Zilhao. Para atribuirles la autoría, prosigue el investigador de la UB, deberían haber empezado a pintar nada más llegar. También debería haber restos anteriores en la ruta que siguieron por Francia o Italia. «Además -insiste-, la datación indica un mínimo de 41.000 años, pero sugiere que podrían ser bastantes más. Yo, personalmente, creo que es arte neandertal, pero lógicamente no lo puedo garantizar». Zilhao considera que, con posterioridad, los humanos pudieron desarrollar su propia técnica o aprenderla de sus primos hermanos en la evolución.
Las pinturas corresponden a una fase prefigurativa en la que todavía no hay animales ni personas, sino formas geométricas y negativos de manos. Son de un único color: rojo. «Las figuras más perfeccionadas de Altamira, que tienen unos 17.000 años, son inequívocamente de humanos modernos», precisa.
LA TÉCNICA DE DATACIÓN / Los resultados son particularmente importantes porque el arte rupestre siempre ha sido difícil de datar. Como escribe Pike en Science, las pinturas carecen a menudo de los necesarios pigmentos orgánicos adecuados para el carbono 14. Además, cuando se encuentran buenos materiales, solo se pueden emplear pequeñas muestras para no dañar el arte rupestre.
La nueva datación, que emplea una técnica llamada de series de uranio, solventa estos problemas. Lo que se hizo concretamente no fue medir la antigüedad de los grabados, sino los isótopos de uranio en la calcita que se forma en las superficies de las pinturas. «En general, entre el momento de ejecución de la pintura y la formación de las costras de calcita pasan miles de años, por lo que la antigüedad de las pinturas es forzosamente mucho mayor que lo que hemos medido», dice Zilhao. «Ahora bien, para asegurar que son neandertales necesitaríamos costras de al menos 42.000 años», concluye con cautela.