El objetivo es que ganen autonomía, que se especialicen, que amplíen sus fuentes de ingresos y que sean económicamente más rentables. Que funcionen como verdaderas empresas, vaya. Como han hecho ya todos los países del espacio europeo de educación superior (los del plan Bolonia), Catalunya lleva un año preparándose para acometer una reforma universitaria de gran calado, lo que ha causado todo un terremoto. Los cambios los propondrá una comisión de 50 personas designada por el Govern exclusivamente para este cometido y la intención es que sus sugerencias estén listas para ser aprobadas en un mes y medio.
Participación 8 Estudiantes de la UAB hacen cola para votar en las elecciones a rector, en mayo pasado. LLUÍS VILARÓ / ACN
Información publicada en la página 25 de la sección de cv Sociedad de la edición impresa del día 19 de septiembre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
«Se trata de elaborar una propuesta catalana para la gobernanza del sistema universitario, un documento base que intentará contar con el máximo consenso posible y que se presentará al Ministerio de Educación como la aportación catalana a la mejora del sistema universitario español», explican fuentes de la Generalitat. Si hay cierta prisa por aprobar el texto, reconocen otras fuentes, es porque el departamento del ministro José Ignacio Wert está preparando, por su parte, su propio informe para la gobernanza universitaria. El documento de Madrid se presentará en público, si se cumple el calendario, el próximo noviembre.
Pero todas las prisas que tiene el Govern por sacar adelante una propuesta de consenso en Catalunya chocaron ayer con las reticencias, en algunos casos, o el rechazo más absoluto, en otros, de una parte de los miembros de la comisión. Estudiantes, partidos políticos de la oposición, representantes de distintas universidades y sindicatos expresaron, en una de las últimas reuniones que tiene programadas la comisión, sus dudas respecto al documento de trabajo presentado por la Generalitat como base para el futuro modelo universitario.
La nueva organización, los mecanismos de elección de los rectores y decanos y la financiación son, según las voces más críticas, los tres puntos de desavenencia. «Sería un error monumental dejar el gobierno de la universidad en manos de un único organismo, un patronato designado parcialmente por el Govern, que acumulara las funciones de gestión y, a la vez, desempeñara el control de esa misma gestión», denunció Josep Ferrer, exrector de la Universitat Politècnica de Catalunya y representante de CCOO y de ERC en la comisión.
La propuesta puesta sobre la mesa por el Govern, elaborada durante meses por un comité de sabios, hará, en opinión de Ferrer, «que cada universidad actúe como un sálvese quien pueda», dijo. «El sistema universitario no es visto como un todo, como un sistema coordinado y articulado, sino que se prima tanto la autonomía de cada universidad que no se piensa en el conjunto», prosiguió Ferrer.
Esta es otra debilidad de la propuesta en la que coincide la representante del PSC en la comisión, Marina Geli. «Falta una planificación estratégica global», lamentó la diputada socialista que, pese a esta objeción, piensa que el documento presentado por los expertos «no merece una enmienda a la totalidad, sino solo la reformulación de algunos puntos». Para Geli, uno de los aspectos a revisar es, justamente, la financiación, «que, según el documento que se ha presentado, no es en absoluto estable».
Y es que, como ya dijo el lunes el 'conseller' Mas-Colell, la universidad ha dejado de ser prioridad máxima para las arcas públicas, habida cuenta de la crisis, y cada institución académica deberá explorar sus propias vías de financiación. La ponencia de los expertos habla de crear unos «contratos de confianza, que fijen de común acuerdo (...) los recursos que se pondrán a disposición de la universidad por un periodo determinado, con una parte basal y otra parte vinculada al cumplimiento de objetivos de calidad».
Para los estudiantes, la propuesta de reducir su representación en los órganos directivos resta «democracia, participación y autonomía» a la universidad.