Los excesos policiales registrados durante la represión de la manifestación de estudiantes de un instituto de secundaria han puesto de manifiesto que las autoridades españolas carecen de una estrategia policial para hacer frente a un año que se prevé como el más conflictivo socialmente de las últimas décadas.
Información publicada en la página 4 de la sección de Tema del día de la edición impresa del día 22 de febrero de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Hoy por hoy, los responsables tanto del ministerio como de la conselleria de Interior de la Generalitat no han diseñado ningún plan que permita hacer frente a ese descontento social sin tener que recurrir a la represión policial. Es decir, lo único que hay sobre la mesa de Jorge Fernández Díaz y de Felip Puig son las porras. Nada de protocolos de mediación para evitar que las manifestaciones degeneren, ni puentes con las entidades sociales que puedan evitar que las protestas legítimas acaben infiltradas por violentos.
Fuentes del ministerio señalaron que no hay una estrategia preparada globalmente, sino que se irán desarrollando los operativos de orden público que hagan falta para «no permitir que la calle la tomen los violentos». Esas fuentes, conscientes del rechazo que ha provocado lo ocurrido en Valencia, explicaron que «esas situaciones han de gestionarse con inteligencia y con mano izquierda».
«FENÓMENO IMPREVISIBLE» / Mientras, fuentes de la Conselleria d'Interior se defendieron asegurando que «es imposible diseñar una estrategia global porque las expresiones de descontento son muy variadas e imprevisibles». «Hay que escuchar a la sociedad, actuar con proporcionalidad y montar dispositivos adecuados a cada caso», añadieron esas fuentes.
No obstante, visto lo visto en Valencia, así como en la plaza de Catalunya o el Parlament, parece evidente que el actual modelo no funciona. Así los ven los sindicatos policiales, para los que hay una grave ausencia de directrices sobre cómo hacer frente a ese descontento. En un comunicado, el Sindicato Unificado de Policía exigió «fijar protocolos de actuación adecuados a esas situaciones, que no existen». El sindicato exigió también que el ministerio dé «instrucciones claras a los delegados del Gobierno, jefes superiores y jefes de UIP [antidisturbios] sobre cómo hay que actuar en unos conflictos que sin duda se van a repetir en un futuro inmediato».
Toni Castejón, portavoz del Sindicat de Mossos d'Esquadra, lamenta que no haya «ninguna estrategia de mediación» y que «todo se deje a dispositivos policiales en los que, para más inri, quien acaba tomando la decisión de si cargar es un político, es decir, una persona sin conocimientos policiales».
No obstante, en opinión de Castejón, quizá «ya sea tarde, pues la crispación en el conjunto de la sociedad está disparada, incluidos los propios policías».
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