El Periódico

Una tradición cuestionada / entrevista

Serafín Marín, torero: «Estoy cada día más nervioso al ver más cerca la prohibición»

Ó. T.
BARCELONA

Domingo, 25 de julio del 2010

Serafín Marín, ante la Monumental.

–Llevo unos meses con mucha tensión, y ahora estoy cada día más nervioso porque veo más cerca la prohibición. He pasado todo este tiempo luchando y tratando de no venirme abajo para aportar mi granito de arena a la causa taurina, pero la situación está muy difícil.

Serafín Marín (Montcada i Reixac, Vallès Occidental, 5-5-1983) empezó a ir a los toros a los 3 años de la mano de su padre y hoy es el único diestro catalán de primer nivel. Sus paseíllos con senyera y barretina en Barcelona y Madrid le han convertido en un símbolo.

–Le veo pesimista cara a la votación del miércoles.

–La cosa se ha complicado mucho, y más con el cambio del PSC, que nos dijo que iba a votar en bloque y ahora se ha descolgado con la libertad de voto. Me siento engañado.

–¿Qué peso atribuye al factor identitario en este proceso?

–Esto tiene una motivación política y lo de los animales no tiene nada que ver, porque si no irían también contra los correbous. Los toros son la fiesta nacional española, y muchos no pueden soportar eso.

–¿Entiende las razones de los defensores de los animales?

–No las entiendo, porque quieren darle más valor a los animales que a las personas, pero les tengo el respeto que ellos no me tienen a mí. Los antitaurinos están cada domingo en la Monumental llamándonos «asesinos» a los toreros.

–En caso de consumarse el veto, ¿cómo será el día siguiente?

–No me lo quiero ni imaginar. Va a ser un golpe muy fuerte.

–¿Y cómo reaccionará la afición?

–La gente está respondiendo muy bien. El domingo pasado, con la Monumental casi llena, el público se puso en pie y empezó a gritar «libertad, libertad» y «queremos toros en Catalunya». Me llamaron por teléfono para que lo escuchara y ponía la piel de gallina.

–¿Se plantea irse a vivir a otro sitio si el Parlament veta los toros?

–De momento no, porque en Barcelona me encuentro muy a gusto. Yo estoy orgulloso de ser catalán, y lo he demostrado en todos lados con la senyera y la barretina, pero ante todo soy español, y cosas como la posible prohibición de las corridas de toros me hacen sentir incómodo en mi tierra.

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