Antes de final de año, si los planes de la Dirección General de Tráfico (DGT) no se ven alterados, quienes quieran conducir una moto de gran cilindrada tendrán que seguir una formación específica y pasar una prueba que acredite los conocimientos y habilidades adquiridos durante la misma. Hasta el momento, el acceso a los permisos de motos de más de 500cc se hacía gradualmente, a través del carnet A-2, implantado en 2009. Es obligatorio poseer este título durante dos años antes de poder llevar motocicletas de cilindrada superior a los 500 centímetros cúbicos, pero hasta ahora se entendía que ese periodo de "habituación" bastaba como preparación para las máquinas más potentes.
Sin embargo, para reforzar la seguridad vial, la DGT quiere ahora que los futuros conductores se formen y se examinen antes de ponerse al volante de esos vehículos, que son los que más accidentes sufren. En los últimos cuatro años, y en el marco del plan de seguridad vial específico para motocicletas implantado tras el repunte de los accidentes en 2007, se han intensificado las medidas para proteger y concienciar a este colectivo, especialmente vulnerable ante los riesgos de la carretera.
Catalunya, que reúne una cuarta parte del parque estatal de motocicletas, es la comunidad autónoma con mayor número de motos. La asociación Mutua Motera mostró ayer su apoyo a las medidas implantadas por el Gobierno a lo largo de los últimos años pero exigió que no se deje de trabajar en la seguridad y mejora de las carreteras.
23/02/2012 Economía
23/02/2012 Barcelona
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