La decisión del alcalde de San Sebastián, Juan Karlos Izagirre (Bildu), de no renovar la concesión que permitía que Illumbe fuera el coso taurino de la ciudad no ha sorprendido a nadie. Motivada por criterios económicos y proanimales, su postura dejará a la capital donostiarra sin toros. Aficionados contra antitaurinos, el cruce de argumentos está en la calle, máxime cuando entre las filas nacionalistas son muchos los detractores de la que consideran «fiesta española».
Paseíllo en la plaza de Illumbe de la última corrida de la Semana Grande de San Sebastián, el pasado viernes. EFE / JAVIER ETXEZARRETA
Información publicada en la página 22 de la sección de cv Sociedad de la edición impresa del día 21 de agosto de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Sin embargo, la complejidad de este debate en Euskadi es enorme, y un análisis en términos políticos resulta insuficiente: a apenas 40 kilómetros de San Sebastián, y también gobernada por la izquierda aberzale, se encuentra la localidad de Azpeitia, con una enorme afición taurina. Y la plaza de Bilbao, ciudad mayoritariamente nacionalista, pasa por ser una de las mejores.
ESCASA ACOGIDA / Las intenciones del equipo de gobierno donostiarra eran conocidas, ya que este año vencía la concesión firmada en 1997 con Nuevo Desarrollo de Anoeta para la gestión de Illumbe. El coso se construyó para dotar a la ciudad de una plaza que sirviera para vertebrar la Semana Grande, atender a la afición y atraer turismo. No se puede decir que haya logrado sus objetivos, ya que, con apenas siete corridas en todo el año, la acogida del público es muy escasa.
Izagirre resaltó ayer que «el sufrimiento animal no debe convertirse en espectáculo público», un criterio inmediatamente rechazado por PP y PSE, que anunciaron que intentarán que el próximo año haya corridas. El alcalde prefirió apostar por dar al recinto un uso preferentemente deportivo, ya que Illumbe es también la cancha oficial del Gipuzkoa Basket, un club de la ACB que llena el recinto cada 15 días.
La polémica sobre los toros está servida desde hace semanas en San Sebastián, y es tema de conversación habitual en bares y grupos de amigos. Los antitaurinos se apoyan principalmente en criterios de respeto a los animales, aunque también inciden en que se trata de una tradición «impuesta por los españoles». Así lo cree Jaione, una donostiarra que añade que se trata de un negocio «que mueve mucho dinero, pero que se reparte entre unos pocos».
Frente a ellos, existe una fuerte tradición taurina que se ha ido desgastando. Los propios aficionados admiten que en los últimos años tanto los diestros como las ganaderías que han pasado por San Sebastián han dejado mucho que desear. Iban, aficionado habitual de las plazas guipuzcoanas, lamenta que en San Sebastián haya que pagar 75 euros por una buena localidad «y luego puede tocar un bodrio, o que el torero de turno, al que se ha pagado una millonada, termine la faena tras dos muletazos». Jaime, otro donostiarra amante de los toros, explica que «se han cargado la afición» con una apuesta cicatera, «y ahora apenas hay gente joven en la plaza».
HISTORIA CONTROVERTIDA / Illumbe nació de la iniciativa privada, aunque el Ayuntamiento, a la sazón con Odón Elorza (PSE) a la cabeza, se vio obligado a asumir la gestión directa del complejo y compensar con 21 millones a los promotores del coso, la familia Chopera, después de que la justicia anulara la operación urbanística. Desde entonces, y ante la falta de empresas interesadas, el recinto es de titularidad municipal.
Los concejales del PP apelaron ayer a la tradición taurina de la ciudad para exigir la renovación del convenio, y buscaron el apoyo de los socialistas, aunque estos prefirieron argumentos relacionados con la rentabilidad de la apuesta taurina.
Pese a que la última palabra siempre sería del alcalde, socialistas y populares intentarán escenificar en un pleno que la mayoría del consistorio está en contra de su decisión. Para ello son imprescindibles los votos del PNV, pero este partido, fiel reflejo de lo que ocurre en la sociedad, no tiene una opinión definida sobre la cuestión.