El grupo de estudio del sida (Gesida) de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC), avisó ayer de que la retirada del acceso a los medicamentos a los inmigrantes irregulares con VIH aumentará en un año en torno a un 20% los nuevos casos, elevará la tasa de mortalidad por la enfermedad a los niveles de 1990 e incrementará a largo plazo del gasto sanitario. Un estudio realizado por expertos de esta sociedad científica ha calculado que la retirada de la tarjeta sanitaria dejará sin tratamiento y «volvería mortal» la enfermedad para unos 3.200 pacientes del colectivo en toda España.
Información publicada en la página 30 de la sección de cv Sociedad de la edición impresa del día 13 de septiembre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
«Además, hay que tener en cuenta las enfermedades oportunistas (que se dan más en personas inmunodeficientes) y altamente contagiosas, como la tuberculosis, la hepatitis C y enfermedades de transmisión sexual como la sífilis», subrayó José Antonio Pérez Molina, del departamento de enfermedades infecciosas del hospital Ramón y Cajal. El especialista advirtió de que también se incrementará la transmisión materno-fetal, hoy inexistente.
MÁS CARO A MEDIO PLAZO / Pero además de este impacto sanitario, los autores del estudio ponen en entredicho el ahorro que se pretende conseguir con esta medida y aseguraron que, después de varios años, podría incluso revertirse y resultarle «caro» al Sistema Nacional de Salud. «Sale más caro no tratar», explicó Federico Pulido, del hospital de La Paz de Madrid, coautor del estudio.
Pulido cuantificó entre 12 y 21 millones al año el ahorro directo que se conseguiría al dejar de atender a estos pacientes. Sin embargo, los ingresos hospitalarios por complicaciones y los fallecimientos que ocasionará la medida costarían al sistema sanitario entre 6,5 y 11,7 millones de euros, por lo que el supuesto ahorro «se vería reducido a la mitad solo en el primer año después de entrar en vigor». Pero el problema, según Pulido, es que el aumento de complicaciones y nuevas infecciones será progresivo y «se multiplicará a partir del segundo año» y «en tres años no habrá ya ahorro y sólo generará más costes», vaticinó.