Los tres alpinistas rescatados ayer en una arista del Monte Maldito, donde pasaron dos noches atrapados por el mal tiempo que les sorpendió cuando intentaban ascender al Mont Blanc, son catalanes. Dos de ellos han sido dados de alta este martes, mientras que Joan Carles Liévanas Ruiz, de Tarragona, se encuentra aún hospitalizado en Aosta por una leve congelación en las manos y los pies y recibirá el alta en uno o dos días. Sus compañeros, de Girona y Villafranca, que no han querido dar sus nombres, le esperan después de haber recuperado el coche que dejaron en Chamonix (Francia).
Una serie de tempestades y ráfagas de viento de hasta 200 kilómetros por hora, previstos por los metereólogos, les atraparon después de que perdieran unas horas decisivas a causa de una desorientación, causada a su vez por la niebla y nubes bajas. Resistieron más de dos días apretujados en una cueva que excavaron en la nieve.
"Tienes solo tiempo para pensar en sobrevivir, no para tener miedo“, explica Liévanas por teléfono. Aunque añade: "Si no nos hubiesen rescatado al final de la tarde del lunes, el martes todo habría sido diferente, porque estábamos pendientes de un hilo”. Que llegó en forma de helicóptero cuando, como habían previsto los metereólogos, el cielo se despejó.