Tira de la manta rezan los 40.000 dípticos que la Confederación de Comercio de Catalunya empezó a repartir ayer para concienciar a los ciudadanos de los males del top manta, un fenómeno que resiste a pesar del acoso policial. En Cambrils (Baix Camp), los Mossos detuvieron el jueves por la noche a 19 manteros en una operación accidentada que se saldó con seis agentes heridos y 600 artículos decomisados, desde gafas hasta bolsos y camisetas.
Las versiones difieren. Según los Mossos, los agentes detectaron a unos 120 vendedores en el paseo Marítimo, en la zona fronteriza con Salou, por lo que procedieron a identificarles y a comprobar su mercancía. Pero los manteros se replegaron en la arena de la playa -una táctica habitual para no ocupar la vía pública-, retrocedieron hasta entrar en el mar y echaron a andar dentro del agua en dirección a Salou. Incluso se avisó una ambulancia para evitar casos de hipotermia, hasta que llegó otro grupo de vendedores armado con barras de hierro que se enfrentaron con los agentes.
Los manteros sostienen que hubo heridos entre sus filas y que la policía les acosa «como perros con manta o sin manta», declaró ayer uno de ellos que dice llamarse Sergio. Los vendedores ilegales, aseguran, también acusan la crisis: «No vendemos nada y la gente se aprovecha para pagarnos incluso menos».
Los comerciantes de Cambrils aplauden la presión policial. «Nosotros pagamos todos nuestros impuestos y ellos son una competencia desleal, más aún con la que está cayendo», declaró Jordi Savall, de la junta directiva de la Federació d'Empresaris Cambrilencs.
A los detenidos del jueves, varios de los cuales son reincidentes, se les imputa resistencia a la autoridad y delitos contra la propiedad industrial e intelectual. El 5 de junio, los mossos ya detuvieron a diez manteros más por la misma zona y siete agentes resultaron heridos leves. La réplica llegó desde Salou, localidad dónde residen decenas de vendedores ilegales. Unos 80 se manifestaron con pancartas acusando a los mossos de racistas. La protesta discurrió sin incidentes, ante la mirada atónita de los turistas.