Una mujer de 29 años y nacionalidad española se encuentra internada en el hospital de La Paz (Madrid) con quemaduras graves en la cara y el pecho después de que un hombre le arrojase ayer ácido sulfúrico. La víctima, María Ángeles R. G., no pudo reconocer al agresor, pero cree «casi con toda seguridad» que no fue su expareja, con la que se encuentra en proceso legal de separación. El hombre, de nacionalidad turca, fue localizado por la policía y se le tomará declaración, pero no fue detenido al no haber indicios de que sea el autor de los hechos.
La alcaldesa de Madrid, Ana Botella, indicó en un primer momento que parecía un caso de violencia machista cometido por el excompañero de la víctima. No había ninguna orden de alejamiento en vigor.
La mujer salía de su portal en el distrito de Ciudad Lineal cuando el agresor, que la estaba esperando en la acera de enfrente, cruzó la calle, la roció con ácido sulfúrico que llevaba en una botella y huyó a pie. «He escuchado a alguien que pedía ayuda en un tono desgarrador», explicó la farmacéutica María Jesús Sagasti, una de las primeras personas en atender a la joven. «Había gente pidiendo que le echasen agua porque la chica decía que le quemaba, pero les he dicho que ni se les ocurriese porque no sabíamos qué producto era».
CARA DESFIGURADA / Jorge García, propietario de una correduría, y Tamara, dependienta de una tienda de congelados, acudieron a socorrerla y también sufrieron quemaduras leves por el contacto con el ácido. «Tenía la cara completamente desfigurada. Se le iba enrojeciendo y luego los labios se le han puesto negros. Parecía que se le caía la piel. Ella estaba consciente en todo momento y no paraba de gritar: 'Mi cara, mi cara'», contó Tamara.
La joven fue atendida por una unidad del Samur que le aplicó difoterina (una solución que evita que el ácido penetre en la piel). «Ella decía que no conocía al agresor porque iba con la cara tapada y que no le dio tiempo a verlo», señaló Raquel Alonso, otra testigo que acudió también al lugar del suceso tras escuchar los gritos de auxilio.