Cumbre de Río+20

Ban Ki-moon pide "no desperdiciar otra oportunidad" para proteger el medio ambiente

El secretario general de la ONU abre la cumbre ambiental advirtiendo que los tiempos para detener la catástrofe se acortan

Miércoles, 20 de junio - 18:18h.

"Veinte años después, tenemos otra oportunidad. No la desperdiciemos", ha dicho el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, al inaugurar la Conferencia de Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible Río+20. Según Ban Ki-moon, el mundo va "contrarreloj" y los tiempos se acortan para lograr detener el deterioro del medio ambiente.

A dos décadas de la primera reunión en la "ciudad maravillosa", el discurso del secretario general de la ONU ha destilado cierta amargura: ha reconocido que esperaba un documento más ambicioso de los 193 países participantes. Sentado al lado de la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, que encabezará la reunión de tres días al más alto nivel, Ban Ki-moon ha sido claro en su mensaje: el desarrollo sostenible no es una cuestión que hay que dejar para más adelante. "Convirtamos nuestras palabras en acciones. Los líderes tienen que ponen a los intereses políticos y medio ambientales en un mismo nivel", ha exhortado. Ban ha confiado finalmente que la Cumbre "estará a la altura de los desafíos que la situación global nos impone".

Esa no era la mirada de las organizaciones no gubernamentales. La declaración final de la cumbre, objeto de un arduo trabajo diplomático de consensos mínimos, no ha despertado el más mínimo entusiasmo. Las 49 páginas del documento son las mismas que arrancaron una mueca de desconsuelo en el rostro del secretario general de la ONU. Para las oeneges esa declaración solo incluye, otra vez, cuestiones generales pero de esas palabras no emana ningún compromiso explícito para enfrentar los efectos crecientes del cambio climático. El texto lleva un título ambicioso: El futuro que queremos. Sin embargo, no hay medidas concretas para alcanzar ese horizonte anhelado.

Decepción de las organizaciones no gubernamentales

"Es lo mejor que podemos tener", ha reconocido el secretario general de la conferencia, el diplomático chino Sha Zukang. El director general de WWF, Jim Leape, ha calificado el documento de decepcionante. Los diplomáticos involucrados en su confección, asegura, "deberían sentir vergüenza". "La idea era salir de esta cumbre con resultados concretos para detener la destrucción medioambiental. Pero esos asuntos fueron dejados de lado por la resistencia de los propios gobiernos que demostraron falta de interés verdadero", sostiene Tove Maria Ryding, de Greenpeace internacional.

El canciller brasileño Antonio Patriota, en calidad de anfitrión de la cumbre, ha esquivado las definiciones apocalípticas. A su criterio, el texto es claro en la vinculacióin entre desarrollo sostenible y la lucha contra la pobreza. Se hacen, además, planteamientos "realistas" sobre asuntos claves como el agua, la seguridad alimentaria, la salud y la educación. Esas 49 páginas "son una hoja de ruta"

Entre las críticas que recibe el acuerdo marco figuran la falta de compromiso para convertir al Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) en una nueva agencia de la ONU o avanzar en las medidas para preservar los océanos.

La cumbre ha puesto otra vez en escena las divisiones entre los países industrializados y el llamado Grupo de los 77, que representa a las naciones en desarrollo desde los años 60 y que quería que el "mundo desarrollado" inyecte 30.000 millones de dólares anuales a un fondo para la preservación ambiental. La crisis europea y norteamericana han convertido esas expectativas en imposibles de esbozar. "El compromiso de una agenda sostenible es urgente y complejo. No tengo dudas que estamos a la altura de los desafíos que nos imponen", ha dicho, igual, la presidenta brasileña, en su discurso inaugural.