Casi el 22% de los hogares españoles, más de 11 millones de personas, viven por debajo del umbral de la pobreza y el 30% tienen "dificultades serias" para llegar a fin de mes.
Además los hogares con más problemas son los encabezados por personas jóvenes y con menores. Esta es una de las principales conclusiones del informe Exclusión y conciencia social realizado por la Fundación Foessa y presentado por Cáritas. La onegé de la Iglesia católica constata en su análisis que la pobreza en España, estancada en la primera década de este siglo y desatada desde el 2010, es hoy "más extensa, intensa y crónica que nunca". También ha aumentado la brecha salarial entre ricos y pobres y "amenaza con polarizar la sociedad".
Los datos prácticamente coinciden con los de un estudio elaborado por la Red Europea contra la Pobreza (EAPN) que cifraba a más de la cuarta parte de los ciudadanos españoles en riesgo de pobreza y exclusión social en el año 2010, cuando se incrementó en un millón de personas el número de ciudadanos en esta situación respecto del año anterior.
Sebastián Mora, secretario general de Cáritas, ha advertido de que la reducción de la inversión social, como conscuencia de la crisis, "harán que la pobreza se siga disparando". El dirigente de la organización eclesial ha destacado que el riesgo de pobreza sigue mostrando una marcada concentración en el suroeste peninsular y en Canarias.
En el 2010, la comunidad autónoma con mayor tasa de pobreza, Extremadura, superaba a Navarra --la autonomía con menor incidencia de este problema.-- en más de treinta puntos porcentuales (7,3% y 38,2%, respectivamente).
Contrastan también las tasas del País Vasco (11,6%) y Asturias (12,3%) con las de aquellas comunidades con los niveles de pobreza más altos, que, además de Extremadura, son Canarias (31,1%), Andalucía (30,1%) y Murcia (29,2%). Catalunya se sitúa en el 15,3%, por debajo de la media de España (20,7%) .
El porcentaje de hogares que no reciben ingresos ni del trabajo, ni de prestaciones por desempleo o de la Seguridad Social afectaba a finales de 2011 a un 3,3% de los hogares españoles, cifra un 34% más alta que la que había al comienzo de la crisis. En términos absolutos, a finales de 2011 este problema afectaba a 580.000 hogares.
Este fenómeno está registrando es un crecimiento sin precedentes, superando en casi 150.000 hogares el valor máximo registrado en los últimos 25 años. Lacreciente incidencia de esta manifestación extrema de la pobreza cuestiona las posibilidades del sistema de protección a los desempleados y de la protección social en general para hacer frente a la crisis.
La tasa de pobreza en España es una de las más elevadas de la UE. Frente al promedio del 16,4% en la UE-21, la tasa española alcanzó un valor cinco puntos más alto en 2010, solo superada por Rumanía y Letonia, duplicando los valores de países como Holanda (10,3%) y muy superior a Francia o los países nórdicos, con valores similares (13%).
Un indicador muy representativo de las carencias de los hogares y de su pérdida de bienestar durante la crisis es la dificultad para llegar a fin de mes, dado que suele predecir bien la evolución de las situaciones de inseguridad económica. El dato más reciente (2010) revela que cerca de un tercio de la población declara tener dificultades de este tipo. De nuevo se constata el efecto negativo de la crisis sobre esta dimensión, al pasar de un porcentaje del 27% en el 2007 a otro del 30% en el 2010.
Los efectos de la crisis en los hogares se manifiestan también en condiciones de bienestar básicas, donde se aprecia una tendencia de empeoramiento, como es el caso de poder disfrutar de vacaciones una semana al año; disponer de una comida de carne, pollo y pescado de manera regular; mantener la vivienda a una temperatura adecuada; y, sobre todo, la capacidad de poder hacer frente a los gastos imprevistos. A finales del 2010, cerca de un 41% de los hogares españoles eran incapaces de cubrir esta necesidad.
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