La pesca tradicional, la que practican cientos de barcas y algunos miles de pescadores en los puertos catalanes, va camino de desaparecer. La subida del precio del carburante que utilizan las barcas, las restricciones pesqueras y sobre todo la nueva reforma de la Politica Pesquera Común (PPC) que prepara la Unión Europea (UE) han encendido las luces de alarma en las cofradías de pescadores catalanas. De las 1.550 barcas que había en el 2000 solo quedaban 1.022 a finales del año pasado, mientras que el número de trabajadores ha pasado de casi 6.000 a poco más de 3.000 en 15 años.
Información publicada en la página 34 de la sección de cv Sociedad de la edición impresa del día 02 de junio de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Si tradicionalmente desde siempre se ha considerado que el oficio de pescador es de los más duros que pueden hacerse, en los últimos tiempos la desmoralización se ha sumado a los rigores habituales del oficio. La causa de la baja moral hay que buscarla en unos sueldos misérrimos a causa de las pocas capturas; muchos pescadores malviven con mensualidades que muchos meses no llegan a los 400 euros.
ENTRE 100 Y 200 EUROS / «Si no hay pesca, no se cobra», explica Jaume Savall, un pescador de 46 años al que todos conocen en Cambrils por el apodo de Mitu. Empezó en el oficio cuando tenía 16 años y ahora lleva 12 enrolado en una barca de arrastre que tiene su base en el puerto de Cambrils (Baix Camp). «Este invierno ha sido muy duro», confiesa Mitu. «Ha habido semanas que solo he podido llevar a casa 100 o 200 euros», relata el pescador.
«Están acabando con el sector», dice Eusebi Esgleas, presidente de la Federació de Confraries de Catalunya (FCC). Esgleas asegura que la crisis unida a la reforma de la PPC que Bruselas prevé aplicar en el 2013 los aboca a la desaparición. «No hay ilusión ni relevo generacional», lamenta.
Al margen de las exigencias de protección medioambiental, con la nueva normativa, se quejan las cofradías, desaparecen las ayudas para el desguace de barcos, que antes se promovían para reducir la flota. «Ahora tienen que dejar el barco en el puerto porque en algunos casos no tienen ni para pagar el gasoil», dice Esgleas. La situación se da «sobre todo en las flotas pequeñas», añade.
LA REFORMA DE LA LEY / España, con la mayor flota pesquera de Europa, se considera perjudicada por la presión de los restantes países de la UE, que piden más recortes para proteger el medio marino. Las cofradías han consensuado con la Generalitat un documento, que también apoya el Gobierno central, en el que señalan que la reforma de la PPC no garantiza el equilibrio social, económico y ambiental. Piden, entre otras medidas,
mantener las ayudas para la adaptación de la capacidad de las barcas y garantizar la financiación de toda la flota en igualdad de condiciones.
«La gente está desmotivada», insiste Esteve Ortiz, presidente de la cofradía de pescadores de Tarragona. Esta entidad sin ánimo de lucro, como todas las cofradías, ha conseguido reducir hasta 600.000 euros la deuda que arrastra desde hace una década. Hace cuatro años ya que empezaron a aplicar los recortes y a ajustarse el cinturón. «Si hay pesca no tendremos problemas», asegura Ortiz, aunque, de momento, en los primeros meses del 2012 han ingresado 450.000 euros menos que en el mismo periodo del año pasado.
El conflicto que está dirimiendo la cofradía de pescadores de l'Ametlla de Mar con el gran grupo industrial atunero Balfegó es otra muestra de la crisis. Balfegó ha dejado de pagar a la cofradía la cuota de sus barcos por considerar que no está obligada y la cofradía, que opina lo contrario, le reclama 74.000 euros que han dejado secas las arcas de la entidad.
El caso de Mitu también es revelador. Cuando empezó a trabajar en su barca actual cobraba más de 20.000 euros al año, cifra que ahora ha bajado a unos 15.000. Por eso, también, ahora en la barca solo trabajan tres personas en vez de las siete que lo hacían hace siete años. «El mes pasado estuve tres semanas sin ganar un duro, es algo que no me había pasado nunca», explica.
La veda obligada ha dejado varada en puerto a las 19 barcas de arrastre de Cambrils durante mayo y junio. En este periodo, Mitu cobra el subsidio de desempleo, pero está ansioso por volver a levantarse a las 6 de la mañana, acabar la jornada hacia las 6 de la tarde y esperar vientos propicios. «Julio y agosto suelen ser los dos mejores meses del año. Si todo va bien, puedes ganar entre 600 y 800 euros a la semana», explica este pescador hijo de pescador que confiesa estar desilusionado de su oficio. «A veces te sientes como un ladrón, estamos vigilados por tierra, mar aire, y a la mínima te ponen una multa», se lamenta.