En un principio bastantes afectados por el terremoto de Lorca presentaron una sintomatología con trastornos de tipo adaptativo, ansiedad, indefensión y miedo. Pero ni mucho menos desaparecieron con los meses las secuelas psicológicas del desastre. «Al medio año del episodio estresante vivimos casi un pico de visitas -asegura Julio César Martín, jefe de salud mental del sistema sanitario murciano-. Y desde entonces ha habido un aumento de los tratamientos por ansiedad, así como de las personas en las que han repuntado trastornos depresivos que arrastraban. Y también se han multiplicado las personas que han visto aflorar problemas psicológicos no diagnosticados».
Información publicada en la página 28 de la sección de cv Sociedad de la edición impresa del día 11 de mayo de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Ángela Ruiz, experta en emergencias del Colegio de Psicólogos de Murcia, explica que hasta 100 psicólogos han tratado en sus consultas particulares a pacientes afectados y desplazados a distintas localidades de la comunidad.
El área de salud mental ha destinado a dos psicólogos de refuerzo a los centros sanitarios de Lorca, donde se realizan tratamientos de grupo a un centenar de afectados y se atiende, sobre todo, a pacientes angustiados porque no saben dónde van a vivir ni cuál va a ser su futuro.
Palpitaciones y sudoración
Los más afectados por el terremoto son personas humildes que en raras ocasiones habían acudido a la consulta de un psicólogo, pero también hay entre los damnificados un elevado porcentaje de lorquinos que han acudido a consultas privadas y que reciben tratamiento desde la catástrofe porque han perdido recuerdos de toda la vida y les cuesta asumir el impacto que el desastre ha tenido en su vida.
El seísmo también dejó en los más pequeños secuelas. La mitad de los niños de Lorca han sufrido estrés postraumático, según un estudio de la Universidad de Murcia que ha evaluado el impacto psicológico del terremoto a partir de una encuesta a 1.040 menores.
Juan José López, decano de la Facultad de Psicología de la Universidad de Murcia, indica que los movimientos sísmicos causaron trastornos de estrés postraumático en el 47% de los menores, con mayor incidencia en las niñas. Los episodios de ansiedad, pesadillas y sensaciones fisiológicas negativas, como palpitaciones y sudoración, son los problemas más habituales entre los niños lorquinos. «Los menores sienten con frecuencia como si el terremoto volviera a ocurrir de nuevo», explica López.