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En palabras de Pere Fort, vecino de la calle Fortuny de Tarragona, esto es lo que sucedió la noche del pasado jueves: «Oí gritos en la calle y salí enseguida al balcón, no había visto nunca tantas cucarachas juntas.Bajamos enseguida varios vecinos corriendo con espráis, matando bichos como podíamos, estaban por todas partes, por la ropa, por el pelo de la gente... Esto ya es una situación límite».
Información publicada en la página 23 de la sección de cv Sociedad de la edición impresa del día 15 de agosto de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Lo que describe Fort es una desbandada de cucarachas americanas que sucedió el pasado jueves en el entorno del Fórum de la Colonia, el antiguo corazón administrativo y comercial de la Tárraco romana que es Patrimonio Mundial. Uno de los posibles motivos de la invasión es que los insectos buscaran sobrevivir, ya que el Ayuntamiento había fumigado los días 13, 20, 27 de julio y el 3 y 10 de agosto, en respuesta a las quejas ciudadanas.
Los vecinos de las calles Fortuny, Solé, Cardenal Cervantes y Lleida -el entorno del Mercado, la Biblioteca y el edificio cultural la Cooperativa Obrera- se declaran hartos de denunciar dejadez, contenedores desbordados, pestilencias, insectos, ratas y suciedad de palomas y de perros. Tan hartos que desde hace semanas hay pancartas en los balcones que exigen Un barrio digno.
El Ayuntamiento conoce el descontento. Entre el 10 y el 11 de julio, dos educadoras ambientales encuestaron a 59 vecinos y comerciantes. Como reacción a las quejas recogidas, se ordenó la fumigación. Pero el jueves se produjo la estampida de insectos y Maria Bové, otra vecina, se pregunta con ironía: «No sé si fumigan con agua y sal, porque ellos dicen que limpian, pero no se nota».
Agua a chorro
La madrugada del jueves, pasó el camión cisterna lanzando agua a chorro para sanear la calle. Pero antes, los vecinos grabaron un vídeo, lo colgaron en Youtube y fotografiaron la invasión. «Llamamos a la Guardia Urbana y cuando logramos que viniera alguien, el agente no daba crédito a lo que veía, se creen que exageramos, pero no», lamenta Fort.
Casi todas las casas afectadas tienen vistas al monumento romano. Pero lo que debería ser un privilegio «es una pena», resume Bové, que sospecha que las hierbas y los huecos de las ruinas son un paraíso para la puesta de huevas de las cucarachas.
Antonio Rodríguez, concejal de la Vía Pública (PSC) hace un llamamiento al civismo. «La gente tiene que bajar la basura a su hora y no dar de comer a los gatos». También recuerda que la Brigada de Intervención Rápida ya reparó con hormigón los puntos más deteriorados, con lo que se taparon agujeros y nidos y se capturaron 35 palomas.
La cucaracha americana, marrón y capaz de realizar pequeños vuelos, apareció hace una década en Tarragona a través del puerto y ha desplazado a la autóctona, negra y sin alas. También se ha multiplicado con más rapidez y con el calor vive a sus anchas, explica una empresa de fumigación consultada por este diario. También pueden influir las obras del mercado, que empezaron en el 2007 y han removido todo el terreno; la proximidad con el puerto y la propia orografía de la calle.
Bové tiene una opinión menos técnica. Para ella, los problemas empezaron hace tres años, cuando se jubiló un jardinero que «lo dejaba todo limpio y recogido, no como ahora que lo hacen de cualquier manera».
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