El Periódico

Un 'padre coraje' hace a su hija discapacitada ortopedias que el sistema sanitario le niega

José Manuel se ve obligado a usar su experiencia como carpintero para fabricar a mano prótesis para Rocío, de seis años

José Manuel le construye aparatos ortopedicos a su hija Rocío con problemas de movilidad

ELISENDA PONS

José Manuel le construye aparatos ortopedicos a su hija Rocío con problemas de movilidad

MANUEL ARENAS / SANTA COLOMA DE GRAMENET

Domingo, 11 de diciembre del 2016 - 19:39 CET

Rocío, de 6 años, sonríe mientras sus padres explican que tiene parálisis cerebral y microcefalia, lo que le supone una discapacidad del 86%. A consecuencia de estos trastornos de nacimiento la niña no puede hablar ni caminar; tiene estereotipias y retraso mental y psicomotriz.

A su corta edad, Rocío ha sufrido ya tres operaciones: de estrabismo, de aductores y de cadera. Esta última intervención -cinco tornillos y una placa en la cadera-, en febrero de este año, le dejó dolencias en las piernas.

Todos los problemas de salud por los que ha pasado Rocío han provocado que la niña tenga que usar diferentes ortopedias para mejorar su calidad de vida. Así, viene utilizando un bipedestador, para acostumbrarse a estar de pie; un gateador; unas rodilleras; una silla de ruedas y un ‘ángulo bóvat’, que consiste en una estructura curvada que corrige la postura de la niña cuando está sentada.

A MANO

Ana y José Manuel, los padres de Rocío, ingresan unos 1.000 euros mensuales, lo que, sumado a los gastos habituales de la familia -tienen otro hijo menor y en enero de este año les adjudicaron un piso adaptado a personas con movilidad reducida con alquiler de 400 euros- ha dificultado que puedan acceder a especialistas que Rocío necesita pero no entran en la sanidad pública, según confirma CatSalut. Además, por lo que respecta a las ortopedias que la niña requiere, también han encontrado alguna que otra dificultad. Con respecto al andador -que vale unos 2.000 euros-, por ejemplo, como habían pedido anteriormente un bipedestador, tenían que esperar tres años y la doctora no les pudo prescribir el informe para que lo financiara el sistema de salud. "Y queríamos que la niña empezara a moverse", dice la madre. Tampoco les fue fácil la obtención del 'ángulo bóvat': "Nos dijeron que, al no tener la niña un año, todavía no le entraba en la Seguridad Social -extremo que confirma CatSalut-, así que debíamos adelantar parte del dinero y nos era imposible".

José Manuel, 23 años trabajando como carpintero, tuvo la ocurrencia de, dados los escollos en el camino, empezar a hacer lo que su hija necesitaba y el sistema sanitario le negaba. "Llevo seis años construyéndole a mi hija ortopedias a mano. Busco la foto en internet, veo cómo es y la hago". Sin ir más lejos, el ‘ángulo bóvat’ que Rocío ha estado usando todo este tiempo está hecho a partir de un trozo de madera forrada, unas ruedas y una cinta para sujetar a la cría. Otro ejemplo es el gateador de Rocío, hecho por José Manuel con tubos de PVC y material que tenía por casa. Así como el bipedestador, construido con escayola en la Fundación Nexe; o la silla de ruedas que la niña utiliza, "prestada por la asociación CEMFIS de Santa Coloma, que reutiliza materiales usados", cuenta Ana.

Las creaciones de José Manuel no han sido nocivas para la niña -podría pensarse así, dado su desconocimiento de las técnicas médicas-. "Los fisioterapeutas nos han dicho que cumplen perfectamente su función terapéutica", señala Ana.

ACTOS BENÉFICOS

El pasado septiembre, la Asociación Juvenil Kárate Can Peixauet impulsó un acto benéfico cuyo objeto fue recaudar fondos para Rocío. Se recaudaron 6.600 euros, que dieron para cubrir el andador (algo más de 2.000), unas férulas para los brazos (unos 100 €) y rehabilitación para la niña (35 euros por sesión privada de una hora, pues la pública se la quitaron 20 sesiones después de la última operación).

Sin embargo, la solidaridad es insuficiente para cubrir los gastos que la niña requiere. Por ejemplo, necesita tres sesiones de rehabilitación semanales permanentes en vez de una; sesiones con el osteópata y el optometrista (que no entran en la Seguridad Social) y, en fin, "todas las adaptaciones que sean posibles", dice Ana.

Para el próximo 24 de diciembre, la citada asociación junto con la Fundació Esportiva Grama ha organizado un nuevo acto benéfico que volverá a recaudar fondos para Rocío. José Manuel, su padre, lo ve así: "No me gusta exponernos públicamente y contar nuestros problemas. Pero sería capaz de hacer cualquier cosa por Rocío".

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