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Miradas mutiladas

"Las personas nos relacionamos con la mirada. Y la mía la transtornaron", confiesa Jordi

ANTONIO BAQUERO / Barcelona

Sábado, 1 de diciembre del 2012 - 16.26 h

La pérdida de un ojo es una herida que no cicatriza nunca. Se cierran los puntos, la inflamación desaparece, la prótesis acaba adaptándose¿ Sin embargo el trauma persiste. Quienes lo han sufrido reviven el accidente constantemente, cada vez que cruzan la mirada con un desconocido y a éste le asalta por unos instantes la duda de a qué ojo mirar, la impresión de que en ese rostro hay algo que no cuadra.

"Los seres humanos nos relacionamos con la mirada. Y perder un ojo te transforma la tuya. Los ojos son fundamentales en el contacto con otras personas. Cuando has perdido un ojo, cada vez que alguien te mira tú te das cuenta de que intenta saber qué te pasa en los ojos. Es una sensación agotadora", cuenta Jordi Naval, un joven de 27 años que perdió el globo ocular por el impacto de una pelota de goma la noche de la celebración de la victoria del Barça en Roma el 2009.

"Yo estaba en el Raval y en la calle Unió, donde de repente cargaron los Mossos, noté un batacazo brutal en el ojo. En el hospital, me dijeron que tenía el globo ocular partido. Llegué a vomitar sangre. Al final, perdí el ojo", recuerda este joven, que confiesa: "Yo aún no he superado este trauma. Aún estoy saliendo. Desde aquella noche he vivido en una pesadilla. De hecho, se me ha quedado el gesto de taparme ese lado de la cara cuando hablo". Su caso es similar al de Ester Quintana, la mujer que el 14-N perdió el ojo por el impacto de un proyectil en el paseo de Gràcia.

>>Lea la información completa sobre la historia de dos víctimas de las pelotas de goma en e-Periódico.

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