En lo que gritaban, por supuesto -desde el habitual: «No hay pan para tanto chorizo» hasta el más concreto: «No se entiende; gente sin casa y casa sin gente»-, pero sobre todo en lo que enarbolaban -pancartas que rezaban: La vivienda es un derecho, no un negocio; Stop desahucios; Familias ahogadas; Unidos contra la injusticia hipotecaria; En España la banca estafa a sus clientes; y Los bancos especulan con las hipotecas condenando a las familias a vivir en el calle- estaba claro, desmenuzado y visto desde todos los ángulos el problema: bancos fagocitadores de familias hipotecadas que se quedan en la calle. Peor: en la calle e hipotecadas. La indignación ante la injusticia y la voluntad de remediarla fue lo que llevó ayer a la plaza de Catalunya de Barcelona a unas 4.000 personas, que con sus pancartas y sus cánticos y sus gritos quisieron dejar claro que están allí, luchando, respaldando a los desahuciados, y que esta guerra apenas comienza.
Una parte de la manifestación que ayer reunió a cientos de personas en el centro de Barcelona. JONATHAN GREVSEN
Información publicada en la página 37 de la sección de cv Sociedad de la edición impresa del día 26 de septiembre de 2011 VER ARCHIVO (.PDF)
EL PULSO MEDIÁTICO / Un paso más, en concreto, en la estrategia de actividades que llevan a cabo la PAH (Plataforma de Afectados por la Hipoteca) y otras asociaciones para combatir los abusos del sistema financiero. «Hay que poner a la banca en su sitio, es decir al servicio de la gente; la economía debe estar al servicio de la gente, y no al revés. Y si el Gobierno no lo quiere hacer, lo hará la ciudadanía», clamaba la portavoz de la plataforma, Ada Colau. Desde Barcelona se coordinó la convocatoria estatal, de manera que ayer hubo manifestaciones similares -unas más, otras menos nutridas- en 42 ciudades de España. «Pero más importante que la cantidad de gente -decía Salva Torres, presidente de la asociación Lloguer Públic y i Assequible-, lo que más nos importa es mantener el pulso mediático con el sector financiero de cara a cambiar la ley».
Justo antes de que la manifestación echara a andar, Colau leyó un manifiesto (muy reivindicativo, muy aplaudido) en el que deslizó algunas cifras: entre el 2007 y el 2011 se han llevado a cabo 300.000 ejecuciones de hipotecas en toda España; 60.000 en Catalunya. Son 240 desahucios cada día; 40 en Catalunya. Una «sangría», dijo a continuación, de la que se lucra la banca.
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