Las malas noticias sobre el estado de las arcas autonómicas no son nuevas, pero ayer se confirmaron los peores temores para el tercer sector, cuando el conseller de Benestar Social i Família, Josep Lluís Cleries, comunicó a sus representantes que la caja no da para nada y que el Govern no podrá pagar los conciertos de la atención social correspondientes a este mes de julio. Es decir, que no cobrarán los asilos, los geriátricos, las residencias, las entidades. Este hecho supone que decenas de miles de personas no cobrarán el sueldo, al margen de una amenaza rotunda para la continuidad de algunas entidades. Esta será la segunda vez en menos de un año en la que el pago no llega. La primera fue a finales de septiembre, aunque en un par de semanas pudo resolverse.
Información publicada en la página 26 de la sección de cv Sociedad de la edición impresa del día 31 de julio de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Cleries se reunió con representantes de la Mesa del Tercer Sector y de la patronal Associació Empresarial de la Iniciativa Social de Catalunya (AEISC). Les aseguró que en agosto sí cobrarán y les ofreció su apoyo en casos extremos, aunque no pudo precisar cuándo pagará la Generalitat los gastos del mes de julio.
El impago, o por lo menos retraso, resulta duro. Según el Col·legi Oficial de Treball Social de Catalunya, unas 100.000 no cobrarán su sueldo este mes, de las que el organismo calcula que unos 2.500 son trabajadores sociales.
Tras tantos meses de recortes y austeridad, las entidades están agotando sus estrategias de supervivencia. Hace no tanto, podían trampear combinando ayudas de diferentes administraciones o recurriendo a créditos apoyados en las resoluciones de subvenciones concedidas. Hoy estas resoluciones son papel mojado y un impago como el que Cleries anunció ayer puede impedir que muchas entidades, sencillamente, sigan en activo hasta que pasen las vacaciones.
EXTREMA FRAGILIDAD / El impago «se ha producido en un momento de extrema fragilidad de muchas organizaciones, porque se suma al retraso generalizado en los pagos de ayudas por parte de todos los departamentos de la Generalitat», subrayaron en un comunicado las entidades sociales. Según estas organizaciones, el retraso «está desbordando a las entidades sociales y las conduce a una situación de impotencia e indefensión» y, lo que es peor, «tendrá consecuencias inevitables sobre la atención a muchos usuarios y familias y a la calidad de los servicios», lamentan.