Para muchas víctimas la justicia será solo poética dados los estatutos de limitaciones, pero será.
Información publicada en la página 26 de la sección de cv Sociedad de la edición impresa del día 20 de octubre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
El jueves, un bufete de abogados de Oregón que ganó hace dos años una demanda por pederastia contra los Boy Scouts de Estados Unidos colgó en su página web, con autorización del Tribunal Supremo estatal, 14.500 páginas de los llamados archivos de perversión.
Esos documentos confirman muchos casos de abusos de menores en la organización de los que ya se había informado, pero arrojan luz también sobre otros antiguos, entre 1959 y 1985, que hasta ahora habían permanecido con miles de expedientes incriminatorios más en la oscuridad de la sede central de los Boy Scouts en Tejas. Además, los documentos, que muestran en detalle la extensión del problema por todo el país, ratifican que jefes de policía, fiscales, religiosos y líderes de la propia organización colaboraron para mantener más de un tercio de esos casos en la sombra.
PROTEGER LA REPUTACIÓN / Según muestran los archivos, en los que se han editado nombres y datos de las víctimas y que incluyen historiales, cartas manuscritas y artículos de prensa, a menudo dominó el esfuerzo por proteger la reputación del grupo y hubo más compasión por los abusadores -más de 1.200 scoutmasters y voluntarios- que preocupación por las víctimas.
Aunque los expedientes también confirman que los Boy Scouts intentaron mantener a los pederastas fuera de posiciones de liderazgo, certifican que a menudo los abusadores encontraron formas de volver a trabajar con niños y jóvenes dentro de la propia organización.
«A menudo el sistema de archivos funcionó en cuanto estaba diseñado para mantener alejados a los malos, pero hay un problema. Si mantienes este sistema durante décadas y el número de casos es el mismo o peor, tienes que plantearte que tu programa atrae a pedófilos», le ha dicho a Time Kelly Clark, el abogado que dirigió el caso que ha dado paso a la publicación, y que ya en el 2010 llevó a los Boy Scouts a modificar su política y obligar a informar de acusaciones directamente a la policía en vez de, como se había hecho hasta entonces, primero a la cadena de mando interna.
El presidente de los Boy Scouts. Wayne Perry, ha emitido un comunicado en el que admite que «en ciertos casos», la respuesta a los incidentes y los esfuerzos por proteger a menores «fueron claramente insuficientes, inadecuados y equivocados» y en el que ofrece las «más profundas y sinceras disculpas a víctimas y familias».
Millares de expedientes permanecen todavía secretos en la sede tejana de esta organización fundada en 1910.