Los cambios en los usos del suelo -especialmente la pérdida de terrenos agrícolas-, el aumento de las temperaturas y los recurrentes periodos de sequía están afectando de forma muy negativa a las mariposas, hasta el punto de que dos tercios de las especies presentes en Catalunya se hallan en franca regresión. "Ninguna ha desaparecido en los últimos 20 años, pero muchas son cada vez más difíciles de observar", resume Constantí Stefanescu, investigador del Museu de Granollers y del Centre de Recerca Ecològica i Aplicacions Forestals (CREAF). El experto recuerda que los lepidópteros, al margen de su belleza, desempeñan un papel clave en los ecosistemas como fuente de alimento para otras especies, entre otros aspectos.
La reducción de las poblaciones es una de las conclusiones del proyecto CBMS, un programa de seguimiento que tras más de una década de trabajos empieza a ofrecer datos incontestables. Stefanescu, su coordinador, presentó ayer los últimos resultados en unas jornadas organizadas por el Departament de Territori de la Generalitat. En Catalunya están presentes unas 200 especies de mariposas, de las que 80, todas diurnas, son las que han sido analizadas a conciencia, "una muestra de sobra representativa", dice.
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