El Periódico

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Conflicto en la enseñanza superior por la propiedad intelectual

Un mar de 570.000 textos

«Hay tanto material, que es difícil controlarlo», lamenta una responsable de la UB

El campus virtual se ha convertido en una herramienta de utilización cotidiana en la universidad catalana

M. J. I.
BARCELONA

Martes, 16 de abril del 2013

Herramienta pedagógica 8 Una alumna de la Universitat de Barcelona consulta su campus virtual, ayer.

Quienes terminaron la universidad hace más de 10 años pueden tener una idea más o menos aproximada de lo que es un campus virtual. Algo así, se imaginarán, como un lugar de encuentro entre profesores y alumnos, pero en internet. Pues sí, de eso se trata. Efectivamente. «Te conectas, introduces la contraseña y allí tienes una pestaña donde te salen las notas; otra, en la que están colgados los documentos que van proponiendo los profesores...», detalla Martín, alumno de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB). Ahora, en las aulas, apenas se reparten fotocopias, «solo las mínimas», asegura el joven.

Las universidades presenciales han sustituido el clásico dosier de copias reprografiadas por los nuevos formatos digitales, que se ponen a disposición de los alumnos en el campus virtual. Martín, por ejemplo, lo consulta «casi cada día», y aunque el sistema es aún algo lento, confiesa que «resulta útil». «Se trata, en definitiva, de una herramienta pedagógica más, igual que la explicación que da el profesor en clase, los trabajos que hacen los alumnos, las exposiciones orales...», indica Manuel, docente en la Universitat de Lleida.

Todas las universidades catalanas tienen uno. Solo el de la UB, creado hace ya una década, cuenta ahora «con más de 570.000 recursos, es decir textos y documentos de todo tipo a disposición de los alumnos», explica Carina Rey, comisionada para Sistemas de Información y Documentación de la UB. «¿Alguien sabe cómo se puede controlar toda esa información? Han de ser los profesores, que son los únicos que están autorizados a colgar recursos en el campus virtual, quienes confirmen si la obra que van a reproducir está o no protegida», apostilla Rey, que insiste en que la universidad ha llevado a cabo varias campañas de sensibilización entre los docentes, «además de ofrecerles asesoramiento en la oficina de difusión del conocimiento».

También vídeos

La experiencia de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), que ya en 1995 abrió uno de los primeros campus virtuales de Europa, es algo distinta. «De hecho, en nuestro caso, dadas las características de la universidad, el pago de los derechos de autor digitales figura como una de las previsiones de gasto anual», indica Magí Almirall, director del área de Tecnologia Educativa. De hecho, agrega, a lo largo de los años el campus virtual de la UOC se ha ido dotando con una cantidad elevadísima de materiales propios, «que ya fueron concebidos y diseñados en formato digital». «Se ha hecho un esfuerzo muy importante en ese sentido y ahora contamos con recursos de todo tipo, desde textos a power points pasando por vídeos», dice el profesor. «Es lo que diferencia nuestro campus virtual de los otros: ellos han pasado de la fotocopia repartida en clase a colgar esa misma fotocopia en la web», sostiene.

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