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Una maestra palestina gana el 'Nobel' de los profesores

Hanan al Hroub fue galardonada por su inspìrador sistema de enseñanza, basado en el juego

Una maestra palestina gana el 'Nobel' de los profesores

KAMRAN JEBREILI

Al Hroub (derecha) alza los brazos junto con otros finalistas del Global Teacher Prize, en Dubái.

EL PERIÓDICO / DUBÁI

Domingo, 13 de marzo del 2016 - 21:30 CET

Una maestra que predica la no violencia y que enseña a los niños a través del juego, la palestina Hanan al Hroub, ha resultado ganadora de la segunda edición del Global Teacher Prize, el premio considerado como el ‘Nobel’ de los profesores. La gala de entrega del galardón tuvo lugar en Dubái y el anuncio del ganador corrió a cargo del papa Francisco, que subrayó la importancia de enseñar jugando, y la relevancia del método de la premiada, en estos términos: “Un niño tiene derecho a jugar y parte de la educación es enseñar a jugar a los chicos, porque uno aprende a ser social en el juego, uno aprende la alegría de la vida”. Al Hroub sucede en el podio a la pedagoga estadounidense Nancie Atwell, primera galardonada con el premio.

EXPERIENCIA CON LA VIOLENCIA

La profesora palestina creció en un campo de refugiados y siempre ha estado en contacto con la violencia: sus hijos sufrieron un trauma psicológico tras presenciar un día un tiroteo camino de la escuela. De ahí que el primer lema que señala los derroteros de su oficio sea ese, 'No a la violencia'. “Nuestros niños deben vivir en paz, por eso debe haber paz en el aula”, ha dicho en repetidas ocasiones. Pero es sobre todo el segundo lema el que le ha valido el premio: Jugamos y aprendemos; que empezó como consigna, sí, pero que pronto se convirtió en un sistema de enseñanza, en un libro y en fuente de inspiración para sus colegas palestinos. El detonante fue la constatación de que a la mayoría de sus alumnos les costaba leer un libro. Ahora se siente orgullosa de que el 85% de sus estudiantes puedan hacerlo. Al Hroub trabaja en la escuela primaria de Samiha Jalil en la ciudad palestina de Al Bireh, cerca de Ramala.

“Estoy orgullosa de ser una profesora y mujer palestina y de estar aquí –dijo, al recibir el premio, dotado con un millón de dólares–. Acepto el galardón como una victoria para todos los profesores en general y para los profesores palestinos en particular”. Y añadió: “Como profesores podemos dar una moral y unos valores a la gente joven para asegurar un mundo más justo, más bello y más libre”.

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