El Periódico

relato en primera persona de dos mujeres que se han apuntado al curso / alexiA catalana 22 años

«Mi madre y yo estuvimos a punto de perderlo todo»

Domingo, 16 de febrero del 2014

Puedo asegurar que el mito de que las niñas se meten en este mundo por no tener educación ni principios, en mi caso, es totalmente falso. Mis padres viajaron mucho por Europa y a mí nunca me faltó de nada. Hasta el día en que mi padre nos abandonó dejándonos un préstamo hipotecario increíble. Yo tenía 18 años recién cumplidos. Mi madre y yo estuvimos a punto de perderlo absolutamente todo. Sin que ella supiera nada, abandoné los estudios y me puse a trabajar en un empleo corriente, pero el sueldo no llegaba ni para pagar la deuda.

Entonces recordé que una amiga estaba en este mundo y pensé: «Si ella ha podido, yo también podré». Así fue como empecé a ser una escort. Trabajando solo dos meses pude ahorrar lo suficiente para enjugar gran parte de las deudas. Obviamente, mi madre sigue sin saber cómo gané aquel dinero. Se lo oculté no porque me avergonzara de lo que hacía, sino porque ella es una persona muy reservada y muy cerrada, y dudo mucho de que lo entienda.

Después de aquella experiencia, decidí volver. ¿Por qué? Ya no necesitaba el dinero para las deudas, sino para financiar mis estudios. También me di cuenta de que realmente me gustaba lo que hacía. Me apetecía seguir conociendo a hombres que me aportaran más a nivel personal, psicológico y económico que los chicos de mi edad, con los que apenas tengo temas de conversación.

Nunca he gastado mis ingresos en llenar armarios de ropa, ni en salir de fiesta los fines de semana. Siempre he tenido planes de futuro. Me sigo formando, viajo y soy feliz pudiendo llevar a mi madre a un buen restaurante sin preocuparme por la cuenta, tener posibilidad de una sanidad digna y sin listas de espera, poder estudiar sin tener que preocuparme por la matrícula.

Ahora me he tomado un pequeño respiro, pero volveré cuando acabe una parte de los estudios. Se preguntarán, ¿por qué te has apuntado al curso? Porque mis ganas de aprender no tienen límite. Porque quiero estar mucho más preparada de cara al regreso.