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"Los Testigos de Jehová me quieren juzgar por adulterio"

Un exmiembro denuncia a la organización religiosa por acoso y por citarle a un juicio interno

Miguel García sospecha que la confesión le persigue en el fondo porque tiene una relación homosexual

Miguel García explica su denuncia contra los Testigos de Jehová.

FERRAN NADEU

Miguel García explica su denuncia contra los Testigos de Jehová.

Lunes, 26 de septiembre del 2016 - 21:01 CEST

“Nos ponemos en contacto con usted (...) porque ha mantenido relaciones sexuales fuera del matrimonio. Por este motivo debemos citarle para una audiencia judicial, es nuestra responsabilidad teocrática”. Con estas palabras comienza la carta que la Congregación Francesa de los Testigos de Jehová en Cardedeu ha enviado a este hombre de 43 años que dejó de ser un miembro de esta comunidad hace “casi cinco años”.

Este documento, que confirma la existencia de juicios paralelos a los devotos de la confesión, es “extraño”, según Miguel García, porque el libro 'Pastoreen el Rebaño' -de uso exclusivo para los ancianos que lideran las congregaciones- detalla cómo debe formarse un “comité judicial” y aclara que debe “citarse al acusado por vía oral”. Se añade también que si “un periodista o un abogado” pregunta por estos juicios no deben "proporcionar ninguna información ni confirmar su existencia".

LA CONGREGACIÓN TRATA DE DESMENTIRLO

Este diario ha contactado con uno de los tres ancianos que han citado a Miguel García para un juicio este lunes 26 de septiembre. Tal como dicta el libro, de entrada, el anciano ha negado la mayor. “Primera noticia”, ha respondido. Después de saber que aparecía con su nombre y apellido firmando la carta de convocatoria, ha reconocido que el juicio sí existía. Esta sesión iba a celebrarse en el Salón del Reino de Cardedeu -su local- porque se trata de un “marco teocrático" que "infunde un mayor respeto en los presentes”.

"Están intentando montarme un tribunal paralelo, como un tribunal de honor, algo totalmente ilegal"

"El fallo" de los tres ancianos, según el texto, tiene para los acusados “consecuencias duraderas y de gran magnitud". Delitos incluidos en el Código Penal tan graves como el homicidio, la violación y el abuso sexual de menores o hechos ni siquiera punibles como fumar o emborracharse merecen la celebración de estos juicios.

Miguel García se separó de su mujer al dejar la confesión y cuatro años más tarde se divorció formalmente. Para "liberar" a su esposa, le escribió una carta en la que explicaba que tenía una nueva relación sentimental. De este modo, ella podría obtener el "divorcio bíblico" y casarse nuevamente. Sospecha García que el hecho de que actualmente tenga una relación homosexual ha motivado en el fondo esta llamada audiencia judicial por adulterio. Se trata, dice García, de una comunidad “homófoba”, y como prueba remite a un vídeo de producción interna.

PUNIBLE SI HAY COACCIÓN

Fuentes jurídicas subrayan que celebrar este tipo de juicios paralelos a la legislación vigente no tiene “ninguna validez”. Y que se trataría de algo “punible” si se demostrara que existen coacciones para obligar a someterse a estos y cumplir los castigos que se impongan. Habitualmente, la pena es una reprimenda pública o directamente la expulsión de la confesión. Esto segundo resulta traumático cuando lo sufre un miembro de una familia del mismo credo porque a partir de entonces debe restringir la relación que tiene con el resto de parientes.

"Terminé con un ataque de ansiedad. Me ingresaron en un hospital y se presentaron allí. Tuve que pedir a las enfermeras que no les dejaran entrar"

En mayo del 2014, la ministra de Justicia de Finlandia, Anna-Maija Henriksson, avisó de que “no había espacio” en el país “para dos sistemas judiciales”. Lo hizo después de que 18 exmiembros de Testigos de Jehová denunciaran la existencia de estos comités judiciales con capacidad para condenar al “ostracismo” a los acusados.

ANTE LOS MOSSOS

Miguel García asegura que al dejar la organización hace casi cinco años fue “acosado” por sus excompañeros. "Terminé sufriendo un ataque de ansiedad, me ingresaron en el hospital y se presentaron allí. Tuve que pedir a las enfermeras que no les dejaran entrar", recuerda.

El 19 de abril del 2014 les mandó un burofax para exigir que en cumplimiento de la ley de protección de datos de carácter personal borraran toda la información referente a él. Respondieron, afirma y documenta, que se quedarían con sus datos porque seguía constando en sus archivos como “miembro bautizado”.

Tras recibir la citación para ser juzgado, ha denunciado ante los Mossos a los Testigos de Jehová por acoso, por negarse a borrar datos personales y por encubrir los abusos sexuales que sufrió en una congregación de Bélgica, y ha emprendido acciones legales por daños morales.

Aníbal Matos, portavoz de los Testigos de Jehová, ha admitido la existencia de estos comités judiciales pero ha asegurado que "no son obligatorios" ni tampoco "se imponen castigos". Se trata únicamente de intervenciones para "dar orientación bíblica" a los miembros de una congregación.

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