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Los Testigos de Jehová dieron instrucciones para ocultar los casos de abusos a menores

En 1997 ordenaron crear un archivo de todos los pederastas que todavía no ha salido a la luz

En los últimos años han moderado el discurso de ocultación pero siguen omitiendo la directriz de denunciar

Instrucciones de los Testigos de Jehová para tratar casos de abusos a menores.

EL PERIÓDICO

Instrucciones de los Testigos de Jehová para tratar casos de abusos a menores.

GUILLEM SÀNCHEZ / BARCELONA

Martes, 29 de noviembre del 2016 - 15:57 CET

Bautizos de miembros de los Testigos de Jehová en el Palau Sant Jordi en el 2006. 

Las cartas redactadas por la Watchtower de Nueva York a las sucursales de los Testigos de Jehová en todo el planeta recogen las instrucciones que la cúpula de esta organización religiosa -con más de 8 millones de seguidores en el mundo- ha dado desde hace décadas para evitar que los casos de abusos sexuales a menores de su comunidad salgan a la luz.

EL PERIÓDICO ha recuperado estas misivas -que ordenaron destruir- dirigidas a los responsables (los "ancianos") de cada una de las 1.400 congregaciones españolas que dependen de los Testigos Cristianos de Jehová, la sucursal en España. Varios extestigos avalan que fueron obedecidas en sus congregaciones y un referente mundial sobre esta organización como la estadounidense Barbara Anderson ha confirmado a este diario que su contenido es una simple traducción al castellano de los originales escritos desde Estados Unidos.

"A comienzos de la década de 1990 supieron que tenían un grave problema con la pederastia", explica Anderson, quien entonces trabajaba de investigadora para la revista 'Awake' ('Despertad'), que se imprime para todos los devotos. Lo más importante en estas misivas es lo que "no dicen" subraya Anderson. Algo tan simple como "avisad a la policía" no aparece en ninguna de ellas. Su negativa a comunicar estos delitos a las autoridades es algo que les acaba de recriminar la comisión gubernamental de Australia. Una política de ocultación que encaja con las denuncias presentadas en España por Miguel García o Israel Pérez. También con el relato de Noelia Piris, una mujer localizada por este diario, que ha denunciado que fue violada con 8 años y, después, amenazada para que guardara silencio.

ENTERRAR LOS RECUERDOS

En la carta enviada en 1992 se aconseja a los líderes de cada congregación "no desenterrar los recuerdos" de víctimas de abusos que lleven "una vida tranquila". Si por el contrario, estas "lanzan quejidos por la angustia" (citando la escritura bíblica del Salmo 55:17), los ancianos "pueden ayudar" a "enterrar las malas experiencias".

Texto Alternativo

Carta original del 23 de marzo de 1992 que se mandó traducida al castellano a los ancianos de España.

El 1994 aparece una aclaración en la que se deja caer que existen leyes "que obligan a informar de los abusos a menores". Sin embargo, en lugar de indicar que esto es lo que debe hacerse en las congregaciones lo que se ordena a los ancianos es "contactar inmediatamente" con el "Departamento de Asuntos Legales de la central".

En 1995 se insiste en que cuando aparezca una acusación de pederastia, los ancianos "deben comunicarse inmediatamente" con el "Departamento de Asuntos Legales".

CREAR UN ARCHIVO DE CASOS

En 1997 la organización quiere conocer todos los casos de abusos que existen. Con este propósito ordena a los ancianos enviar "un informe" en el que además de los datos personales de pederasta y víctima deben responderse preguntas como: "¿Cuánto hace que la persona cometió el pecado? "¿qué edad tenía(n) su(s) víctima(s)?", "¿a qué grado llegó?". Dicha información "debe enviarse a la central" en el interior de "un sobre de color caña". Tal información "no deberá hacerse disponible a nadie ajeno al asunto", se remarca.


En el 2002 la carta se introduce un matiz relevante. "Nuestra postura es la siguiente: los ancianos se ocupan del pecado y las autoridades seglares, del delito. Para no entorpecer la justicia, los ancianos no deben impedir ni obstaculizar ninguna investigación seglar de abuso deshonesto de menores". No obstante, la instrucción sobre cómo actuar ante un caso de pederastia es la de siempre: "Ponerse en contacto con el Departamento de Asuntos Legales". Este organismo es el encargado de dar la "orientación oportuna a fin de denunciar el delito a las autoridades competentes".

Texto Alternativo

Carta que demuestra que se comenzó a construir un archivo interno de pederastas.

En 1998 se aclara que estos informes sobre casos ocurridos en el seno de cada congregación deben enviarse a la central incluso en si el pederasta hubiera cometido el delito "antes de ser bautizado" como testigo.

En el 2006 y el 2010 se insta nuevamente a los ancianos a "informar al Departamento de Asuntos Legales" ante cualquier caso de abuso sexual infantil.

DESTRUIR LAS CARTAS

En el 2012 se ordena que todas las cartas con instrucciones sobre este delito (anteriormente citadas en esta noticia y correspondientes a los años 1995, 1997, 1998, 2006 y 2010) deben "ser retiradas del archivo permanente de cartas sobre procedimientos y destruirlas". Se añade que "nadie debe conservar originales o copias de ninguna de dichas cartas". El contenido de esta nueva carta aclara por primera vez explícitamente que "según la legislación española actual" los ancianos que atiendan una acusación de abuso de menores "podrían estar obligados" a ponerlo en conocimiento "de las autoridades, según el caso". La orden principal, sin embargo, se mantiene inalterable: "Llamar de inmediato al Departamento de Asuntos Legales".

La última carta, con fecha del 1 de agosto del 2016 -hace cuatro meses- admite que "en algunas jurisdicciones" la persona que tiene conocimiento de un delito de abusos "está obligada a informar a las autoridades". La única orden específica sobre qué hacer es -otra vez- la de contactar con la central.

REGLAS ESTRICTAS

La comisión pública en Australia ha advertido de que la ocultación de estos abusos pone en riesgo a los menores y ha constatado que solo el Cuerpo Gobernante -la cúpula de Estados Unidos- tiene "autoridad" para cambiar estas instrucciones porque "no se tolera" que ninguna sucursal tenga otra manera de actuar. 

Anderson explica que ha ido reuniendo cartas dirigidas a distintos países, como Canadá o Reino Unido. "Siempre son las mismas", asegura. No obstante, tal como subraya un anciano, que sigue dentro de la confesión y exige anonimato, la "pauta" siempre es tratar cada caso "como un pecado" y no "como un delito". Y, "por supuesto", no denunciar "ante las autoridades competentes".

Los Testigos niegan la ocultación pero no han denunciado ni un caso

El portavoz de los Testigos de Jehová en España, Aníbal Matos, no ha negado la existencia de estas cartas con instrucciones sobre cómo gestionar los casos de pederastia pero ha querido subrayar que la política de la organización es "instar" a la familia afectada "a denunciar" este delito. La institución tomará la iniciativa cuando la víctima "sea un menor que se encuentre en situación de indefensión", ha subrayado. Esto último, sin embargo, en España no se ha producido hasta la fecha. Sobre la existencia de un archivo con los nombres de todos los agresores sexuales, Matos ha subrayado que "no existe como tal" y llamarlo así "conduce a equívocos". Las cartas dirigidas a los ancianos pretendían "ayudar donde era posible ayudar", no ocultar los abusos que se dieran dentro de las congregaciones, ha insistido.

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