¿Todas las colles castelleres tienen el concurso de Tarragona como principal objetivo de su actividad? No, todas no. En el Vallès Occidental queda un reducto habitado por los Minyons de Terrassa, que rechazan contra viento y marea el espíritu competitivo de los concursos. Como si se tratara de la aldea gala de Astérix y Obélix, los de la camisa malva se mantienen firmes en la defensa de unos valores entre los que consideran que no cabe la competición. Pero se han quedado solos. Son los únicos entre las 66 colles agrupadas en la Coordinadora de Colles Castelleres de Catalunya (CCCC) que rechazan la invitación para ir a la Tarraco Arena.
Información publicada en la página 4 de la sección de Tema del día de la edición impresa del día 06 de octubre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
La situación pasaría desapercibida si los Minyons fueran una entidad pequeña, pero no es el caso. A pesar de su juventud (se fundó en 1979) respecto a las grandes colles tradicionales, los de Terrassa pronto consiguieron levantar grandes castillos y en los últimos años han sido la entidad que ha desafiado con más fuerza la supremacía de los Castellers de Vilafranca.
Más solos que la una
«Esencialmente, no ha cambiado nada», aclara el presidente de la agrupación egarense, Enric Cardús, para justificar con desgana y temor a volver a suscitar polémicas la negativa a participar en el concurso que mantienen desde 1980. Se han quedado más solos que nunca porque algunas de las entidades pequeñas que mantenían su postura, como es el caso de los Bordegassos de Vilanova, han aceptado participar en el concurso.
«No queremos justificar permanentemente nuestra postura», explica Cardús, y añade: «Entendemos que somos un poco raras avis, pero confiamos en que nuestro punto de vista se entienda y se propague». Son conscientes de que su posición es «un grito en el desierto», y tampoco quieren levantar demasiado la voz para evitar que su posición contraria a los concursos se interprete como algo que va contra las colles que participan o contra la misma organización del concurso.
El debate también está abierto en el seno de los propios Minyons. Los hay que defienden que la situación ha cambiado respecto a 1980, cuando hubo «concursos salvajes» con numerosas caídas por los riesgos asumidos por algunas entidades para sumar puntos y ganar al rival.
Destacan que en la actualidad las medidas de seguridad son más estrictas y que los caps de colla, en general, no se arriesgan a levantar castillos que no tienen suficientemente ensayados. De hecho, los Minyons, aunque ayer realizaron el ensayo habitual de los viernes, este fin de semana no tienen actuación y muchos asistirán al concurso de Tarragona. Entre los miembros del jurado de este año también está Josep Anton Falcato, fundador de los Minyons y uno de los grandes expertos en castells del país.
«Sí hay debate interno y muchas conversaciones de bar», admite Cardús, pero insiste en que por el momento no ha comportado un cambio de orientación. «La proporción del no es tan abrumadora que nunca hemos planteado hacer una revisión de nuestra postura», comenta el presidente de los Minyons. «Respetamos su decisión, pero no la compartimos», puntualiza el presidente de la CCCC, Sergi Valdé, quien reconoce que la coordinadora se ha volcado en apoyar la celebración del concurso e incluso ha mediado entre las colles discrepantes.
«La esencia del concurso no ha variado», insiste el máximo dirigente de los Minyons, que critica la competición y el hecho de que el público tenga que pagar una entrada. Para argumentar su censura cita los valores de los castells recogidos en un documento de consenso de la propia CCCC: «El espacio natural de los castells es la plaza del pueblo, abierto al público en general y enmarcado en un acto de participación popular».
Descarta también que se hayan aferrado a la postura contraria al concurso como un hecho distintivo. Lo que sí les distingue, afirma Cardús, son hechos como ser la primera colla que cargó el tres de deu amb folre i manilles y la única que lo ha descargado en dos ocasiones; haber contribuido decisivamente a la participación activa de las mujeres en los castells; haber introducido mejoras técnicas, y ser impulsores de las jornadas de prevención de salud en el mundo casteller.