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Libertad provisional para los padres del niño muerto en Girona

Caleb falleció entre uno y tres meses atrás a causa de una crisis respiratoria, según la pareja, que no asumió la muerte

El juez prohíbe a los Hopkins salir de España hasta tener el resultado del test toxicológico de cadáver

  • Libertad provisional para los padres del niño muerto en Girona

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    Bruce y Schrell Hopkins, los padres del niño fallecido. 

  • El fiscal del caso del niño muerto en Girona, Enrique Barata, habla a la salida de los juzgados de Girona.

    ICONNA / JORDI RIBOT

    El fiscal del caso del niño muerto en Girona, Enrique Barata, habla a la salida de los juzgados de Girona.

Viernes, 8 de enero del 2016 - 10:37 CET

Bruce y Schrell Hopkins, los padres que convivieron durante más de un mes con el cadáver de su hijo de 7 años en un domicilio de Girona, han salido en libertad provisional tras declarar en la mañana del viernes ante el juez. La única medida cautelar que ha solicitado el fiscal del caso, Enrique Barata, ha sido que se les impida salir de España hasta que lleguen las pruebas toxicológicas practicadas al cuerpo del niño durante la autopsia, para confirmar que no falleció envenenado o por una sobredosis de fármacos.

Bruce y Schrell Hopkins, los padres del niño fallecido. 

Los progenitores, de nacionalidad estadounidense, siguen imputados por un presunto delito de homicidio imprudente, pero si se confirma que las pruebas toxicológicas no detectan la existencia de ninguna sustancia extraña quedarán definitivamente en libertad, ya que se archivará el caso, porque convivir con un cadáver no es ningún delito, sino un problema de salud pública. Barata ha explicado que la posibilidad de que los padres hayan cometido una imprudencia o una omisión del deber de socorro ha quedado “muy debilitada” después de que los Hopkins explicaran que Careb falleció de forma repentina debido a una insuficiencia respiratoria por los problemas de asma que sufría.

CUIDADOS PARA EL ASMA

“En la casa se han encontrado inhaladores y medicación para tratar esta enfermedad, incluso tenían una máquina para facilitar la respiración, por lo que no se puede probar que no dispensaran al niño los cuidados necesarios. Tampoco se ha podido probar que la muerte fuera a consecuencia de un proceso largo "y que los padres supieran que había la posibilidad de que su hijo falleciese si no lo llevaban al médico”, ha añadido el fiscal.

Y Caleb no despertó

El relato que ha hecho el fiscal Enrique Barata sobre lo que cuentan los padres es sobrecogedor. Caleb sufría una enfermedad crónica, tenía asma, y los padres los trataban con inhaladores y otros medicamentos. Aparentemente el niño estaba bien, pero un día sufrió una crisis y no despertó, “Entonces la familia se volcó, se encerró alrededor del niño, haciendo su vida junto al cadáver. No asumían que el niño había fallecido y el padre ha asegurado que hasta que no llegó la policía y le dijo que el niño estaba muerto, no lo asumieron”. Los Hopkins querían “arroparlo y estar cerca de él”, e incluso han declarado que tenían miedo de que si llamaban a los servicios de emergencia acabarían llevándoselo. Con el paso del tiempo se habituaron al mal olor que desprendía el cuerpor, que carecía de partes blandas cuando fue hallado debido al avanzado estado de descomposición. La madre ha explicado que al principío sí que lo notaba, pero con el paso del tiempo dejó de percibirlo. La familia, con un fuerte componente religioso, dejó de salir y los hermanos mayores pasaban el día entretenidos con videojuegos. La madre también pasaba el día en casa y solo salía el padre. Entraron en una especie de estado de abandono, aunque el piso no estaba sucio, lo único que detectaron los Mossos es que estaba muy desordenado, con uno de los baños que no funcionaba y lleno de bolsas con ropa y otros enseres. En la nevera, sobre todo fruta y en el resto de la casa también había mucha medicación natural y homeopatía, ya que la familia recelaba de la medicina convencional. “Les entró un gran dolor, una pena tremenda. No querían separarse del cuerpo y la madre incluso creía que podría llegar a resucitar”, concluye el fiscal.

Tanto el acusador público como el abogado defensor de los imputados, Christian Salvador, han insistido en que los padres no fueron capaces de “asumir” la muerte del niño y que, debido a su fe religiosa, creían que estaba “dormido” y que podría despertar en cualquier momento.

No obstante, Barata ha destacado la incongruencia de que el padre reconociera que había practicado “ejercicios de reanimación” al menor cuando este murió y que al mismo tiempo asegurara que el niño estaba dormido. Por eso, otra de las diligencias que se está practicando es el examen de los correos electrónicos enviados por el padre, para comprobar si en algún momento comunicó a alguien que Caleb había fallecido, lo que pondría en cuestión todas sus declaraciones.

LA CUSTODIA DE LOS HIJOS MAYORES

Los Hopikins tienen la intención de recuperar la custodia de sus dos hijos adolescentes, de 14 y 11 años, que permanecieron con ellos durante todo el tiempo que la familia convivió con el difunto. En este punto, Barata ha afirmado que los forenses no pueden establecer con precisión la fecha de la muerte del niño debido al avanzado estado de descomposición del cuerpo, y que el deceso se podría haber producido desde hace uno o tres meses.

Para recuperar la custodia de los hijos, que ahora están bajo la protección de la Direcció General d’Atenció a la Infància i l’Adolescència de la Generalitat (Dgaia), los padres y los adolescentes deberán someterse a nuevas valoraciones y pruebas, también psicológicas. El hecho de que los estudios psiquiátricos realizados el día de su detención, el pasado martes, no hayan mostrado ningún trastorno psicológico grave tampoco garantiza que se les vaya a devolver la tutela de los chicos, ya que es obvio que los menores han vivido una situación traumática y que la situación familiar no era normal. De hecho, sus parientes de Detroit no se explican lo sucedido.

VIDA ENTORNO AL CADÁVER

En este sentido, el fiscal ha confirmado que los Hopkins habían centrado su vida diaria en la habitación en la que estaban los restos del pequeño Caleb, que estaba en una cama tapado con una manta y que también tenía la cara cubierta con un pañuelo. Al lado de su cama habían dos colchones y una mesita de noche y todos los miembros de la familia dormían allí cada noche.

Los padres han desmentido ante el juez la versión que dieron los primeros Mossos que entraron a su domicilio y que aseguraron que los habían recibido con gritos de “fuera de aquí, satanás”. No obstante, ambos han reconocido que profesan fuertes creencias religiosas.

Respecto a su estancia en Girona, Bruce Hopkins, que es ingeniero informático, ha afirmado que pretendía expandir su empresa de aplicaciones para coches en la industria automovilística europea y por eso se habían trasladado a Catalunya. En parte porque creen que EEUU no es un país con escuelas seguras y sigue habiendo mucha discriminación racial. De momento, los padres quieren seguir residiendo en el piso de Girona en el que se halló el cadáver y han atribuido el hecho de que hubieran dejado de pagar varias mensualidades a las discrepancias que tenían con la dueña porque había servicios, como la calefacción, que no funcionaban.

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