ÚLTIMA HORA Miguel Blesa niega haber recibido dinero del PP mientras presidió Caja Madrid
Tres o cuatro veces por semana, en las escuelas de Catalunya se sirven lentejas o garbanzos estofados con alguna verdura, y los niños se los comen sin protestar. Muchos de esos chavales no vuelven a ver las legumbres, las acelgas o la col hasta que de nuevo aparecen en el plato del comedor del colegio, ámbito en el que los escolares degustan el 9% de las comidas que toman en un año. En muy pocas casas son habituales los menús que exigen horas de cocción, haber comprado hortalizas frescas y disponer de tiempo para trocearlas y sofreírlas con ajo. La mayoría de padres tampoco pueden invertir mucho tiempo en discutir con el niño que exige macarrones o tiras de pollo rebozado a diario.
Información publicada en la página 26 de la sección de cv Sociedad de la edición impresa del día 03 de agosto de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Esto explica por qué, aunque, según revelan las encuestas de la Agència de Salut Pública de Catalunya (ASPC), el 85% de los menús escolares contienen las proporciones recomendadas de fruta fresca, verduras, legumbres, carne y pescado, resulta que 4 de cada 10 niños catalanes de 6 a 10 años sufren sobrepeso. El 11% de estos niños han desarrollado obesidad, una grave acumulación de grasa abdominal de la que difícilmente se desprenderán.
«La escuela no decide la dieta de los niños. La buena o mala alimentación se decide en casa y sus responsables son las familias», afirmó ayer Antoni Mateu, director de la ASPC. «Los escolares -añadió- pasan en el colegio los 173 días lectivos del curso y en la escuela solo toman una de las cinco comidas del día. El resto, se decide en casa». Y el 58% de los escolares no comen en la escuela.
AYUDAR A LAS FAMILIAS / Por todo lo anterior, los nutricionistas de la ASPC han elaborado una guía sobre alimentación saludable en la infancia, que dirigen, fundamentalmente, a las familias de los escolares. El manual -que se encuentra en la web www.canalsalut.gencat.cat- informa de los grupos de alimentos que convienen a los estudiantes, la frecuencia diaria y semanal en que es adecuado ofercérselos, la forma de cocinarlos y las cantidades que debería contener cada ración. No todas las familias jóvenes disponen de estos datos, ni los tienen presentes al hacer la compra y cocinar, añadieron. «Nos proponemos conseguir que los niños reduzcan el consumo de bebidas azucaradas y que las sustituyan por agua -explicó la nutricionista Gemma Salvador, coordinadora de la guía-. Deberían tomar más fruta y verdura, menos de carne y, sobre todo, les conviene hacer ejercicio periódico. Esto no es fácil».
Las horas de las comidas, si se hacen en casa, deberían ser respetadas por los adultos. «Es bueno que la familia distribuya y organice las horas de las comidas, y que se sienten juntos a la mesa», añadió Salvador.
El manual, cuya característica fundamental es la variación y diversidad de alimentos que propone, incorpora la sugerencia de que las harinas o cereales que consuman los niños sean integrales, e incide en que el aceite de oliva sea la grasa predominante tanto en el aliño de las hortalizas crudas como en los platos cocinados. «Una alimentación sana y saludable ha de ser suficiente, equilibrada, variada, segura, adaptada al comensal, que tenga en cuenta los productos de la temporda y que resulte atractiva, sensorialmente satisfactoria», definió Salvador.
La dieta infantil que proponen consta de cinco comidas diarias, incluídos dos desayunos: uno poco después de levantarse, y otro a media mañana. Para estas dos primeras comidas del día, las sugerencias son los frutos secos y frescos, el muesli, los yogures y el pan con tomate con queso o jamón. Ocasionalmente, pan con chocolate. Nada de pastelería industrial ni bocadillos de paté.
INSPECCIONES / El contenido de los menús escolares es supervisado desde Salut, tanto a solicitud de los propios centros como por medio de visitas de sus inspectores. Las últimas visitas han sugerido reducir el aceite de girasol en los cocinados, incrementar la presencia de frutas y hortalizas frescas y reducir las raciones de carne. De forma general, no obstante, los menús escolares aprueban.