La decisión del Ministerio de Sanidad de que a partir del 1 de septiembre las oenegés de apoyo a los inmigrantes se responsabilicen de la asistencia médica y el pago de los tratamientos contra el sida, o el cáncer, que reciben los extranjeros sin regularizar, es vista con preocupación por los médicos especializados en la atención de los infectados por el VIH, que temen un rebrote epidémico del virus. La iniciativa, anunciada anteayer por la ministra de Sanidad, Ana Mato, afectará a unos 8.000 de los 22.500 afectados por el VIH que reciben tratamiento en Catalunya. Hasta ahora, los inmigrantes sin papeles disponían de la tarjeta sanitaria que les facilitaba el acceso a los fármacos y los controles que consiguen mantener en límites ínfimos las cifras de VIH que circulan por su sangre. Esa reducción solo se logra tomando de forma diaria, y rigurosa, los fármacos antirretrovirales. El tratamiento de un individuo tiene un coste anual superior a los 8.000 euros, confirmó ayer el doctor Josep Maria Gatell, responsable de la atención del sida en el Hospital Clínic, de Barcelona. «Si las oenegés pudieran pagar esas terapias, no habría problema, porque lo importante no es quien las financia sino que lleguen a los afectados -afirmó Gatell-. Pero si no es así, si los enfermos dejan de tomar sus fármacos y rompen su regularidad, España quedará en la misma situación que en los países del Tercen Mundo».
Unos pacientes, en la sala de espera del CAP del Raval de Barcelona, el pasado miércoles. RICARD CUGAT
Información publicada en la página 30 de la sección de cv Sociedad de la edición impresa del día 11 de mayo de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
MÁS DIFUSIÓN / En los países donde los gobiernos pagar de forma discontínua las terapias antisida, el VIH se expande con gran facilidad, ya que los infectados se hacen resistentes a los fármacos y acumulan grandes cantidades de virus en la sangre. «Si en Catalunya se crean bolsas de infectados por el VIH sin tratar, tendremos un problema de salud pública, porque el virus se transmitirá en proporciones muy superiores a como lo hace ahora, que ya son altas», dijo Gatell. La posibilidad de que en un contacto sexual se produzca un contagio del VIH depende de la cantidad de virus presente en la sangre.
Los representantes de las entidades sociales apenas sabían cómo reaccionar al anuncio de la ministra Ana Mato, por considerarlo prácticamente surrealista. Alba Cuevas, directora de SOS Racisme, advirtió de que no conoce ejemplos de una situación similar a la planteada por Sanidad. Cuevas denuncia que la idea supone «externalizar la sanidad», lo que vulneraría un derecho fundamental. Cuevas también recordó que al dejar a los simpapeles fuera del circuito se da por finiquitada la sanidad universal.
"Dejar la atención médica en manos de las oenegés es como dejar la seguridad pública en manos de los boy scout. Las entidades no pueden desarrollar ese papel. No estamos autorizados", declaró Javier Bonomi, presidente de Fedelatina y vocal de la Taula del Tercer Sector. Àgata Sol, coordinadora del área de inmigración de las Entitas Catalanes d'Acció Social (ECAS), recordó que la sanidad es un derecho universal y rechazó que el objetivo sea ahorrar, ya que, dijo, los foráneos son jóvenes y utilizan poco los servicios.