Hace unos 200 millones de años se produjo un proceso de calentamiento global superior en unos diez grados al actual. Sus causas, muy diversas, aún no se han determinado por completo pero un equipo de investigadores británicos ha dado con una de ellas: las flatulencias de los dinosaurios saurópodos. Estos gigantescos herbívoros podrían haber producido suficiente metano para contribuir al aumento de temperatura. Los escapes de estos animales expulsaban nada menos que 520 millones de toneladas de este gas de efecto invernadero al año, una cantidad equivalente a la que producen todas las fuentes naturales y artificiales en la actualidad, según los científicos, que han publicado su estudio en la revista Current Biology.
Información publicada en la página 31 de la sección de cv Sociedad de la edición impresa del día 08 de mayo de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
El estudio surgió a raíz de una investigación sobre la ecología de los grandes dinosaurios. Los científicos se preguntaron: si las vacas actuales producen suficiente gas metano como para acaparar la atención de los estudiosos del del clima, ¿que ocurría con los saurópodos?
Para calcular la cantidad de gas, los investigadores contactaron con Euan Nisbert, experto en metano de la Universidad de Londres. Con su ayuda analizaron la proporción de metano emitida por los herbívoros actuales, como vacas y otro tipo de ganado, en relación con su peso. Después trasladaron esa relación a los dinosaurios herbívoros del mesozoico, como el brontosaurio o el diplodocus, que medían 45 metros y pesaban más de 45 toneladas.
Los autores creen que los dinosaurios, al igual que ocurre con las vacas, tenían en sus aparatos digestivos unas bacterias que les ayudaban a hacer la digestión y que generaban metano al fermentar las plantas.
MODELO MATEMÁTICO / «Un simple modelo matemático sugiere que los microbios que vivían en los dinosaurios saurópodos pudieron haber producido suficiente metano para tener un efecto importante en el clima del mesozoico», ha explicado el director del estudio, Dave Wilkinson, de la universidad John Moores de Liverpool. «De hecho, nuestros cálculos indican que estos dinosaurios pudieron producir más metano que todas las fuentes de metano actuales juntas, naturales o creadas por el hombre», añadió.
Las actuales emisiones de metano se cifran en unos 500 millones de toneladas al año, una parte importante de las cuales, entre unos 50 y 100 millones, corresponden a los gases emitidos por las vacas, las cabras, las ovejas y las jirafas. Antes de la época industrial se calcula que se emitían unos 181 millones de toneladas de metano.
Los saurópodos se expandieron por la tierra hace unos 150 millones y se caracterizaban por su enorme tamaño, una cabeza pequeña y un largo cuello. Los fósiles hallados muestran que estos dinosaurios eran muy diversos y debieron expandirse por amplias zonas, convirtiéndose en una especie clave en muchos ecosistemas tanto durante el Cretácico como durante el Jurásico.
El metano se encuentra en menos proporción en la atmósfera que el dióxido de carbono, el principal causante del efecto invernadero, pero tarda mucho más tiempo en desaparecer.