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Una de las salas del Instituto de Medicina Legal en la Ciutat de la Justícia RICARD CUGAT / Barcelona
Los médicos forenses han incorporado la práctica de pruebas genéticas para detectar patologías hereditarias en las muertes repentinas, sobre todo, en personas jóvenes. Estos estudios se incluyen en las autopsias autorizadas por los jueces para averiguar las causas de los fallecimientos súbitos e inexplicables. En el supuesto de que se constate la existencia de una enfermedad hereditaria se comunica a la familia directa del fallecido para si, lo considera conveniente, pueda practicar una investigación clínica más amplia a todos sus miembros. Cada año se registran en Catalunya unos 300 casos de muerte súbita cardiaca de motivo desconocido, de los que 100 tiene su origen en una mutación genética.
El protocolo de actuación ha sido presentado hoy miércoles en la Ciutat de la Justícia de Barcelona por el presidente del Tribunal Superior de Justícia de Catalunya (TSJC), Miguel Ángel Gimeno, el director del Instituto de Medicina Legal de Catalunya, Jordi Medallo, y el doctor Ramon Brugada, director del Cadiovascular Genetic Center, del Instituto de Biomédica de Girona y decano de la Facultad Medicina de Girona.
“Queremos que el ámbito judicial sea colaborador de todo lo que afecta a la salud de los ciudadanos”, ha explicado Gimeno. El médico forense Jordi Mellado ha explicado que se añadirá como exploración complementaria a las autopsias las pruebas genéticas. El objetivo es saber la causa del fallecimiento, pero también prevenir más muertes. “Lo peor que puede pasar es que venga la familia con un segundo fallecimiento y diga: esto no puede ser ya mala suerte”, ha asegurado Brugada. “No queremos que la familia se quede perdida en el sistema”.