Para los mandos policiales, no hay duda. El enorme despliegue policial llevado a cabo en Barcelona, sumado al efecto disuasorio de la web de denuncias ciudadanas y del encarcelamiento de cuatro personas por los incidentes del 29-M (rebatido ayer mismo por la Audiencia), ha sido clave para que no hubiera incidentes durante la cumbre. «Los vándalos son violentos, pero no son tontos; por eso no han convocado protestas estos días», dijo un mando de los Mossos, satisfecho del «buen resultado de la acción policial».
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Para este agente, los controles en la plaza Universitat de cara a la manifestación anticapitalista del 1 de mayo fueron muy efectivos. «Ahí se incautó material para causar disturbios. En cambio, a la manifestación del jueves, los violentos ya no se acercaron, pues se dieron cuenta de que, miraran donde miraran, había una línea policial», agregó, e insistió en desvincular a los indignados de los vándalos: «Los del
15-M son otra cosa; están muy lejos de esos reductos violentos».
Para los indignados, en cambio, no hubo disturbios durante la cumbre del BCE porque las personas susceptibles de querer salir a la calle evitaron caer en la «provocación» de Interior. «Puig quería que hubiera protestas, y si fuera con incidentes aún mejor, durante la cumbre del BCE con tal de continuar con la estrategia represiva y la política del miedo», señaló la plataforma Acampada Barcelona en un comunicado.
Mientras, Dolors LLobet, portavoz de CCOO en Catalunya, calificó de «exageración» el despliegue policial. «El dispositivo se hizo pese a que no había ninguna protesta convocada contra la cumbre del BCE. Lo que nos preocupa es que ese operativo lo que pretendía era desmovilizar a la gente y meterle miedo con los disturbios», comentó Llobet.