Hasta el jueves, en las carreteras catalanas habían muerto este año 154 personas. En el mismo periodo del 2011 fueron exactamente las mismas, 154. Los datos no son buenos, encajan en el Servei Català de Trànsit, pero por lo menos este verano han logrado detener la escalada de víctimas que, en junio, hacían temer lo peor. Justo para Sant Joan, Trànsit presentó un plan de choque para detener el goteo constante de muertes en la red viaria que, para más datos, se concentraban en una serie de carreteras. Ayer, su director, Joan Aregio, acompañado del comisario de Trànsit de los Mossos d'Esquadra, Miquel Esquius, reveló que las medidas desplegadas han dado resultado y que julio y agosto se han cerrado con un 27% de víctimas menos que el año anterior.
Información publicada en la página 33 de la sección de cv Sociedad de la edición impresa del día 15 de septiembre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
En estos dos meses han perdido la vida en la red viaria catalana 35 personas mientras que en 2011 fueron 48. Aregio aseguró que el despliegue policial ha contribuido a «frenar el repunte y, a pesar de que no estamos relajados ni mucho menos, creemos que hemos logrado un cambio de tendencia», razonó. El plan de acción se concentró en vías como la N-2, C-35, C-25, C-55, C-15, N-340, C-14, N-240, C-12 y la C-13. En estos ejes se repetían los controles policiales para que el conductor, viendo que la presencia de los Mossos era superior a lo habitual, fuera más prudente en la conducción.
AUTOPISTAS PELIGROSAS / Otro de los datos que dio a conocer el director de Trànsit fue que ha aumentado la siniestralidad en las autopistas. Una de las preocupaciones que había expresado la Generalitat era que por la crisis la gente abandonara las vías de pago para optar por alternativas gratuitas. Eso sí se ha producido pero, pese al descenso de la movilidad en toda la red de carreteras, las autopistas han notado un aumento de muertes, que según Aregio también estaría vinculado con un exceso de la velocidad. En lo que va de año en estas vías han fallecido nueve personas mientras que en 2011 fueron cinco. El responsable también hizo un llamamiento al Ministerio de Fomento para que afronte de una vez las obras de la N-2 en Girona.