Fuente: Survival International y Colin Firth lanzan a través de este corto documental una campaña para salvar a los awás, la tribu más amenazada de la Tierra". © www.survival.es/awa
Información publicada en la página 31 de la sección de cv Sociedad de la edición impresa del día 26 de abril de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Para los awás, una tribu seminómada dedicada a la caza y la recolección de frutos, las esperanzas de supervivencia se agotan al mismo ritmo que se deforesta la selva lluviosa que los acoge y protege. Actualmente, según cálculos de la asociación Survival International, quedan apenas 450 individuos repartidos por diversos enclaves del estado de Maranhão (Marañón), en el nordeste de Brasil, de los cuales se estima que un centenar nunca han tenido contacto con foráneos. «Son la tribu indígena más amenazada de la Tierra», explica Raquel García, portavoz de Survival para Latinoamérica y España.
La asociación, que lleva 40 años trabajando a favor de los awás y otros pueblos amazónicos, lanzó ayer una campaña internacional cuyo gran objetivo es persuadir al ministro de Justicia de Brasil para que envíe a la policía federal a expulsar a los madereros y los ganaderos que están ocupando el ancestral territorio awá. El actor Colin Firth, ganador de un Oscar y simpatizante de Survival, apoya la campaña participando en un documental. «Un hombre puede parar lo que está ocurriendo, pero ahora no es su prioridad. Tenemos que lograr que lo sea», dice Firth.
Aunque el territorio de los awás está delimitado y protegido por la ley brasileña, en la práctica es invadido constantemente. Las imágenes por satélite muestran la alarmante desaparición de la selva que los cobija, mediante talas e incendios, y su ulterior sustitución por pastos y explotaciones ganaderas. «Hay muchas tribus amazónicas en situación precaria, pero en ninguna es tan rápida la regresión de su territorio», insiste García, que ha visitado en varias ocasiones la zona. Los awás no viven en el corazón profundo de la Amazonia, sino relativamente cerca del Atlántico y de grandes ciudades como Belém o São Luís.
«La gran crisis se inició en los años 70 a raíz de la explotación de las cercanas minas de hierro de Carajás, impulsada por el propio Gobierno. Se construyeron carreteras y ferrocarriles y llegaron los colonos y los problemas», prosigue García.
Un juez federal dictaminó en el 2009 que todos los invasores debían abandonar el territorio awá en un plazo de 180 días. Sin embargo, algunos de los terratenientes recurrieron la sentencia.
La situación es tan crítica que varios expertos brasileños hablan de «genocidio», explica en una nota Survival. «Muchos awás son supervivientes de masacres brutales». De hecho, los awás eran un pueblo prácticamente sedentario en el siglo XIX, pero se hicieron nómadas para escapar de las incursiones de los europeos. «Las autoridades nos dicen que no pueden controlar un territorio tan grande, pero lo cierto es que no se hace lo suficiente», insiste la portavoz.
Pistolas contra fechas
En su llamamiento, Firth insiste: «Están talando ilegalmente la selva de los awás. Cuando los madereros los ven, los matan. Sus arcos y flechas no son rivales para las pistolas... En cualquier otro momento de la historia, aquí terminaría todo: otro pueblo barrido para siempre de la faz de la Tierra. Pero vamos a luchar para que el mundo no deje que eso pase de nuevo».
El documental de Survival contiene imágenes únicas de los awás, como rituales y otras escenas de la vida cotidiana. La filmación no fue fácil. «No solo es complicado llegar, sino que los awás no invitan a quedarse al primero que llega allí», dice García. Stephen Corry, director de Survival, concluye: «Los awás están amenazados por los madereros, pero también por nuestra apatía. Si un número de personas suficiente, en Brasil y el resto del mundo, muestra que les importa, los niños awás podrán crecer en paz en su tierra».