«Para mí será un honor ser detenido por esto», replicó ayer Juan Manuel Sánchez Gordillo (Marinaleda, 1952) nada más conocer que el ministro del Interior había ordenado la detención de los participantes en el asalto a un supermercado de Écija. Unas palabras que prueban la convicción que este alcalde y diputado de IU pone en todo lo que hace y que le ha permitido hacer realidad su utópico sueño de tierra, trabajo y casa para todos sus vecinos de Marinaleda.
Información publicada en la página 2 de la sección de Tema del día de la edición impresa del día 09 de agosto de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Maestro en excedencia, saltó a la fama a mediados de los 80 cuando lideró las primeras protestas de los jornaleros andaluces y se convirtió en alcalde de su pueblo, un cargo que desde entonces no ha abandonado.
Tras ocupaciones y multitudinarias huelgas de hambre, consiguió que se expropiara una finca del Duque de Ahumada y se entregara a los trabajadores para formar la próspera cooperativa agraria El Humoso. En la entrada de la finca todavía pervive la pintada que dio origen a la cruzada: Este cortijo es para los jornaleros en paro.
A la lucha por la tierra siguió la pelea por un trabajo digno y una vivienda para todos sus vecinos, logros que ha conseguido implantar en Marinaleda con un sistema por el que todos los desempleados del pueblo trabajan en la cooperativa agraria y acceden a casas mediante un baratísimo alquiler o la autoconstrucción a precios irrisorios. La fórmula le ha permitido controlar con mano férrea el pueblo, donde gran parte de los ciudadanos defienden a capa y espada su persona y sus ideas (fundamental para poder beneficiarse del sistema) y los detractores, que los hay, son ninguneados.
Por méritos propios y acciones más mediáticas que efectivas como el asalto a un supermercado o las ocupaciones de fincas, Sánchez Gordillo se ha ganado a pulso la condición de verso suelto de IU. Parlamentario andaluz desde el 2008, protagonizó un sonado enfrentamiento con su grupo al oponerse públicamente al pacto de Gobierno con el PSOE, «el partido del escándalo de los ERE».
Su teoría, que aún mantiene, es que el crecimiento de la coalición de izquierda se debió a votantes «huidos» del PSOE, por lo que «no debían arrimarse a un barco hundido». De hecho, provocó un voto nulo en la elección del presidente de la Junta para no romper a las claras la disciplina de partido.